Entrar Via

La Desaparición de la Esposa Hacker romance Capítulo 102

Sin embargo, lejos de detenerse, la discusión en la videollamada se fue volviendo más intensa, como si ya ni siquiera escucharan la voz de Begoña.

Un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Begoña; sentía como si la hubieran metido en un congelador. De repente, una pequeña silueta se acercó: Agustín, de puntitas, intentó asomarse a ver qué había en el celular de su madre.

—Mamá, ¿qué estás viendo? ¿Por qué tienes esa cara tan triste?

El susto hizo que Begoña empujara a Agustín y colgara la videollamada de inmediato.

Agustín cayó sentado sobre la alfombra y rompió en llanto.

Todavía tenía la cabeza vendada, apenas recuperándose de su accidente. Al verlo así, tan indefenso, el corazón se le partía a cualquiera.

En cuanto escucharon el escándalo, Ofelia y Reina salieron corriendo de la cocina y se apresuraron a ayudar a Agustín.

Pero el niño, sollozando, extendió los brazos hacia Begoña y no quería levantarse. Murmuraba entre lágrimas:

—Mamá, abrázame...

Begoña también deseaba consolar a su hijo, pero apenas extendió los brazos, la imagen de la traición de Mariano y Rosario cruzó por su mente, y recordó cómo Agustín, animado por Maribel, la había empujado.

Se llevó la mano al vientre, respiró hondo y salió del departamento sin mirar atrás.

—¡Mamá!—

El grito desgarrador de Agustín quedó atrapado detrás de la puerta del elevador.

...

Al bajar al vestíbulo, Begoña se topó de frente con el guardaespaldas que la esperaba.

—Señora, el señor Mariano ya compró todo el edificio. Nadie la va a molestar —le informó con voz firme.

—Llévame a la comisaría.

Sabía que no tenía forma de zafarse del escolta.

Durante la videollamada, Rosario había dicho que le había ayudado a Mariano a atrapar al verdadero responsable de todo.

Begoña necesitaba saber quién era.

El guardaespaldas aceptó la orden y fue por la camioneta. Sin que Begoña se diera cuenta, avisó a Mariano de inmediato.

...

—No me vengas con cuentos. Lo tienes todo, así que puedes permitirte decir cosas bonitas desde tu pedestal.

Begoña la miró directamente a los ojos, tan profundo que logró borrar la sonrisa de Margarita.

Recordó cuando las dos compartían la misma cama para contarse secretos, cómo Begoña lloraba en su regazo por el dolor de su familia rota.

En ese momento, Margarita entendió que Begoña decía la verdad.

Si en aquel entonces le hubiera confesado que le gustaba Mariano, Begoña lo habría dejado sin dudar.

—¡No, me estás mintiendo!

No podía aceptar esa realidad: que fue ella quien traicionó su amistad, ni que tal vez su historia con Mariano se perdió por su silencio.

—Mi madre y la señora Catalina estaban planeando la boda... Fue tu culpa, todo es culpa tuya...

—Esa boda la canceló tu familia —interrumpió Begoña—. Hace diez años, Grupo Guzmán tuvo una crisis tan fuerte que todo el efectivo desapareció de la noche a la mañana.

—Apenas se enteraron, su familia abandonó a los Guzmán.

—No... no puede ser. Mi mamá y la señora Catalina son amigas. La señora Catalina me quiso siempre como a una hija, hasta me sigue consintiendo ahora —los ojos de Margarita se desorbitaron y su voz se quebró, presa de la desesperación.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Desaparición de la Esposa Hacker