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La Espectacular Transformación de la Reina AI romance Capítulo 867

Los problemas en Red Nova eran tantos que, para cuando terminó, ya pasaban de las tres de la tarde.

Tras dudarlo un poco, volvió a llamar a Reinaldo.

Al ver su nombre en la pantalla, Reinaldo titubeó antes de responder.

—Señorita Mercedez.

—¿Está Armando en la oficina?

Reinaldo guardó silencio un segundo antes de contestar.

—Lo siento, me temo que no puedo darle esa información.

Mercedez lo entendió de inmediato. Esa respuesta significaba que sí estaba. Si no estuviera, lo habría dicho directamente.

—Entiendo, gracias —respondió.

Colgó, tomó las llaves de su auto y salió. Poco después, se estacionó frente al majestuoso edificio del Grupo Frias.

Levantó la mirada hacia la entrada principal. Se quedó en el auto unos minutos, se puso unos grandes lentes oscuros y un cubrebocas para ocultar su rostro, y finalmente bajó.

A esa hora no había mucha gente en el vestíbulo. Aunque llevaba la cara cubierta, la recepcionista la reconoció al instante.

Normalmente, Mercedez nunca llegaba al Grupo Frias escondiéndose así.

Todas sabían que si se cubría el rostro, era por miedo a ser señalada por el escándalo...

Al darse cuenta de que todavía podía pasar sin necesidad de anunciarse, suspiró con alivio.

Cuando llegó al piso de la oficina de Armando, se quitó los lentes y el cubrebocas, caminó hacia la puerta de madera y llamó con los nudillos.

Nadie respondió.

Giró la manija y, antes de que pudiera reaccionar, escuchó la voz de Francisco a sus espaldas.

—¿Señorita Mercedez?

—Sí —respondió ella con calma—. ¿Y Armando?

—El señor Armando tenía un compromiso. Acaba de salir.

Mercedez se quedó inmóvil.

—¿Salió? ¿A qué hora?

—Hace apenas diez minutos.

Apretó los labios.

Caminó hacia la sala de reuniones, tomó asiento y le envió un mensaje a Armando avisándole que estaba allí.

Sin embargo, pasó un buen rato y no hubo respuesta.

Llamó nuevamente a Reinaldo.

—Ya llegué, pero el secretario Francisco me dice que Armando se fue justo antes de que yo entrara.

Reinaldo pareció sorprenderse.

—Actualmente es Francisco quien lleva toda la agenda del jefe. De verdad no sabía que se hubiera ido tan temprano.

—No pasa nada —suspiró Mercedez—. ¿Sería mucha molestia si le das una llamada de mi parte?

—... Lo siento mucho.

Ella no quiso insistir ni ponerlo en una posición difícil.

—No te preocupes.

Colgó y volvió a escribirle a Armando: "Te estoy esperando en la oficina. No me iré hasta que regreses."

Dejó el teléfono sobre la mesa y se dispuso a esperar con toda la paciencia del mundo.

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