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La Guerra de una Madre Traicionada romance Capítulo 1402

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La noche transcurrió sin incidentes.

Eva Ramos estaba sentada en el sofá y a punto de quedarse dormida en varias ocasiones.

Al amanecer, se oyó el sonido de una puerta abriéndose en la entrada.

Eva, que estaba medio dormida, se despertó de golpe.

Se enderezó y miró hacia la puerta.

Enseguida, alguien abrió la puerta de la habitación.

Desde afuera llegó la voz de Rocío Hoyos, teñida de pánico.

—Fidel, ayer no pude contactar a Eva en todo el día. No sabía si le había pasado algo, así que no me quedó más remedio que pedirte ayuda.

—Mi gente rastreó a Eva y este fue el último lugar donde se le vio —dijo Fidel Castaño.

Rocío y Fidel entraron juntos.

Al ver a Eva sentada sola en el sofá, impecablemente vestida, ambos se quedaron de una pieza.

Fidel no se esperaba que Eva siguiera allí.

Y Rocío, por su parte, no se esperaba que Eva estuviera sentada en el sofá de la sala.

A esas horas, ¿no debería estar Eva durmiendo profundamente en la cama del dormitorio?

¿Por qué estaba sentada ahí?

Al ver que Eva parecía estar bien, Fidel respiró aliviado.

La miró y, justo cuando iba a hablar, un grupo de periodistas irrumpió de repente por la puerta.

—Señorita Ramos, según fuentes fiables, anoche usted y el patriarca de la familia Hoyos, Ulises Hoyos, pasaron una noche de pasión. ¿Podría confirmarnos si esto es cierto?

—Señorita Ramos, ¿significa esto que su boda con el señor Ulises está cerca?

Eva se quedó pasmada, entre la sorpresa y la furia, al ver a los periodistas que habían entrado a la fuerza.

—Por favor, dejen de difamar e inventar rumores, o de lo contrario tomaré acciones legales. ¡Además, esta es una habitación privada, así que les pido que se retiren!

Aunque Eva tenía muchos pretendientes, siempre había cuidado mucho su reputación y nunca se había visto envuelta en rumores de romances con nadie.

Lo máximo que hacía era cenar con alguien, asistir a un banquete o a una subasta.

Ahora, con este grupo de periodistas irrumpiendo sin permiso, el temperamento habitualmente estable de Eva mostraba ligeros indicios de perder el control.

Capítulo 1402 1

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