Entrar Via

La Heredera Salió del Infierno romance Capítulo 209

El público quedó asombrado por la extraña belleza de la Vid de Sangre de Dragón, y también comentaban que, sin duda, era un lote digno del gran final.

Los objetos de colección anteriores habían tenido precios de salida de tres millones como máximo, mientras que la Vid de Sangre de Dragón comenzaba en cinco. Era difícil imaginar cuál sería el precio final de venta.

La puja comenzó, y Sebastián Montalvo fue el primero en levantar la paleta: —Ocho millones.

Sebastián había subido tres millones de golpe.

Esto disuadió al instante a muchos que pensaban unirse a la puja por simple diversión.

Elia Zárate, sin querer quedarse atrás, se unió a la contienda.

—Diez millones.

Leonor ya la había jugado una vez. ¡No iba a dejar que la engañara una segunda!

Leonor miró a ambos con indiferencia.

No se dejó influir por ellos.

Leonor levantó su paleta: —Once millones.

Al ver que Leonor no pujaba con la misma decisión que la primera vez, Elia pensó que tenía miedo y se sintió aún más satisfecha.

Su siguiente puja fue directamente de «veinte millones».

Elia Zárate lo estaba haciendo a propósito para poner a Leonor en un aprieto.

La gente subía la puja de millón en millón.

Nadie subía nueve millones de golpe.

Cuando Elia subió el precio de la Vid de Sangre de Dragón de once a veinte millones, un murmullo de debate se extendió por la sala de subastas.

Todos los presentes estaban asombrados.

En la primera fila, un anciano de pelo blanco frunció el ceño y, meneando la cabeza, le comentó en voz baja a su asistente: —Esa joven de la familia Zárate es un desastre. La Vid de Sangre de Dragón es valiosa, pero no se puede subir el precio a veinte millones de golpe. ¿Cómo se supone que los demás sigan pujando?

—¿Acaso se cree que una subasta es un juego de niños?

¡Qué falta de respeto! ¡La familia Zárate cada vez se comporta peor!

El asistente asintió en voz baja: —He oído que antes la señorita Sandoval la dejó en evidencia, haciéndole pagar un precio desorbitado por esa Seta Nevada inútil. Me temo que ahora solo busca vengarse.

—¿Algún otro señor o señorita desea subir la puja?

La oferta de veinticinco millones de Sebastián hizo que los demás invitados pensaran que ambos se habían vuelto locos y se retiraran de la contienda.

Se limitaron a observar el espectáculo.

En comparación con la audacia y el desenfreno de Sebastián y Elia, Leonor se mantuvo mucho más serena.

Sin dejarse afectar en lo más mínimo por ellos, siguió subiendo la puja de millón en millón.

Sebastián y Elia eran inmensamente ricos.

El precio de la Vid de Sangre de Dragón pronto alcanzó los treinta millones, y en la puja solo quedaban Sebastián, Elia y Leonor.

Cuando el precio llegó a los treinta millones, el rostro del asistente de Elia ya había cambiado.

Le tiró de la manga a Elia, bajando la voz con urgencia.

—¡Señorita Zárate, no podemos subir más!

—El presidente esta vez solo ha depositado cincuenta millones en la cuenta. Usted ya ha gastado dieciocho millones en la Seta Nevada…

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Heredera Salió del Infierno