Entrar Via

La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 1016

Al oír eso, Lorena se mostró renuente.

—¿Te vas apenas llegaste? ¿No te puedes quedar un ratito más? Te extrañé muchísimo.

Josefina levantó una ceja y sugirió:

—Entonces, ¿qué tal si vienes conmigo esta noche? Vamos a darnos un banquete, que en el cumpleaños casi ni pude probar bocado.

—¡Sí, sí!

Lorena asintió vigorosamente y se levantó, lista para ir a cambiarse de ropa.

Sin embargo, justo en ese momento, una profunda y magnética voz masculina resonó desde el piso superior:

—¿El tratamiento de hoy ya terminó?

La emoción desapareció del rostro de Lorena de inmediato. Hizo un puchero y miró lastimosamente a Josefina.

—Hice unos ajustes en su tratamiento, y aún me falta aplicarle unas compresas calientes en los ojos. Jose, ¿podrías esperarme, por favor?

Josefina miró su reloj y preguntó:

—¿Cuánto tiempo te va a tomar?

—Dos horas —respondió Lorena.

—¿Tanto? —se sorprendió Josefina.

Lorena jugueteó nerviosamente con sus dedos y explicó:

—Es que apenas han pasado tres horas desde las últimas compresas. Hay que dejar pasar un tiempo entre aplicaciones.

Josefina suspiró, sintiéndose algo impotente, pero al ver esa carita de súplica, no tuvo el valor de negarse.

—Está bien, te espero.

—¡Yay!

Lorena, rebosante de alegría, se lanzó a abrazar a Josefina con fuerza.

—Leeré unos documentos mientras tanto —le dijo—. Nos iremos en cuanto termines.

—Perfecto.

Ambas se pusieron de acuerdo y pasaron olímpicamente del hombre que descendía las escaleras a paso lento.

A esas alturas ya estaba bastante familiarizado con Residencial Valle Niebla; caminando despacio lograba no chocar contra nada.

Benjamín llegó lentamente hasta el sofá y tomó asiento.

Lorena jugaba videojuegos en su celular, mientras Josefina revisaba unos documentos. Estar con tu mejor amiga no siempre significa tener que hacer una gran actividad juntas; a veces, con solo estar acostadas ahí, cada una en lo suyo con el celular, es más que suficiente para pasar un rato feliz.

Benjamín no llegaba a comprender del todo ese vínculo, pero el hecho de que Josefina se hubiera quedado era perfecto para él.

—¿Hace cuánto que no practicas tu puntería?

Su voz rompió el silencio de la sala.

Josefina detuvo el movimiento de su dedo sobre la pantalla y respondió:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte