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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 1059

—Maldición...

Josefina apoyó las manos en el suelo, con la cabeza baja, intentando acostumbrarse al mareo constante.

Pasó un buen rato antes de que su mente volviera a aclararse.

No intentó buscar de nuevo a su misterioso salvador; en su lugar, se quedó mirando a los dos falsos electricistas que seguían desmayados.

Llamó a Felipe y le explicó lo que acababa de pasar.

Felipe colgó y llegó a toda prisa, maldiciendo con una expresión ensombrecida.

—¡Carajo! Esta gente usa cualquier jugarreta sucia. Me los llevaré, te juro que los haré hablar.

Luego se volvió hacia Josefina y preguntó preocupado:

—Jose, ¿te lastimaron?

Josefina negó con la cabeza.

—Estoy bien.

Su mirada se volvió un poco más complicada; estuvo a punto de salir herida, pero ese hombre enmascarado la había salvado.

Felipe ordenó a sus hombres que se llevaran a los sujetos y luego le sugirió:

—Parece que este lugar ya no es seguro. Deberías buscar otro sitio para vivir.

—Sí, lo haré.

Josefina asintió. De todas formas, ya tenía planeado mudarse, solo que ahora tenía una razón mucho más sólida para hacerlo.

—Descansa un poco, te avisaré en cuanto logre sacarles algo —dijo Felipe.

—De acuerdo.

Se marcharon con los prisioneros.

Josefina abrió el refrigerador, sacó una botella de agua bien fría y se tomó la mitad de golpe. Sentir el frío en la garganta la despertó aún más.

De repente, lo recordó: ¡conocía la ropa de aquel misterioso hombre!

¡Era su vecino, el que transmitía videojuegos!

Lo había visto una vez en el elevador; llevaba la misma sudadera oscura y unas gafas grandes.

Si apareció tan rápido, solo podía significar que estaba muy cerca.

¡Y no había nadie más cerca que su propio vecino!

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