Entrar Via

La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 1177

—¿Acaso no regresaste por ella? —dijo Benjamín con un tono indiferente—. Te estoy dando una oportunidad, ¿y ni siquiera me lo agradeces?

La comisura de la boca de Kevin tembló, soltó una risa nasal y respondió:

—Mil gracias, eh.

Luego se levantó y salió de la habitación.

Lorena estaba en Puerto Coral en ese momento. Tomaría un vuelo y llegaría a su destino pasada la medianoche.

Kevin se paró afuera del hospital, encendió un cigarrillo y, mientras el humo se arremolinaba, sonrió levemente al recordar la actitud de Lorena hacia él.

...

Lorena había llegado a Puerto Coral. Los habitantes del pequeño pueblo pesquero eran sumamente amables; pasaron el día entero llenando su casa y llevándole todo tipo de cosas.

—Lori, ¿ya no te vas a ir?

—Lori, ¿cómo es que no trajiste a ningún novio contigo esta vez?

—Lori, mi hijo justo regresó también. Le diré que venga a verte más tarde, a ver qué te parece.

...

Los tíos, tías y vecinos eran tan cálidos que Lorena casi no podía con tanta atención.

Pudo volver a sentir un relajo que hacía mucho no experimentaba. Se dejó contagiar por ese calor humano y el nudo en su pecho comenzó a deshacerse.

Había estado muy atareada durante dos días. Esa noche, se sentó en una mecedora en el patio para tomar el fresco. Disfrutando de la brisa nocturna y tomando agua fresca de sandía, cerró los ojos con placer.

Era demasiado cómodo. Sentía que volvía a la vida.

¡Toc, toc!

En ese momento, alguien llamó a la puerta.

¿Eh?

¿Quién podría ser a estas horas de la noche?

Con mucha extrañeza, Lorena se levantó y fue a abrir. Vio a Kevin parado en la entrada.

Se quedó inmóvil por un momento, luego frunció el ceño.

—¿Cómo diste con este lugar?

Kevin mostró una sonrisa perezosa en los labios.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte