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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 412

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Josefina miró la hora. Eran las siete de la noche. "¿Ocupado a estas horas? ¿En qué?"

"Ocupado en pasar tiempo con mi novia", respondió Valentín con naturalidad.

Josefina: "..."

Bueno.

No tenía ninguna razón para obligarlo a quedarse.

Ser el asistente personal de un hombre como Benjamín ya era lo bastante agotador; encontrar tiempo para el amor era un verdadero lujo.

Valentín le dedicó una leve sonrisa, dio media vuelta y se marchó.

Josefina miró de reojo a Benjamín, que seguía inconsciente en la cama. Su mirada se volvió un poco más fría y volvió a concentrarse en el jueguito de su celular.

"¡Toc, toc!"

No pasó mucho tiempo antes de que alguien tocara a la puerta.

Al levantar la vista, vio entrar a Luisa sosteniendo una pequeña canasta de frutas.

"Señorita León."

Josefina la miró sorprendida. "Ya me alegraste con tu visita, ¿para qué gastas en fruta?"

Luisa sonrió con timidez. "Ay, no podía llegar con las manos vacías. Para visitar a un enfermo siempre hay que traer un detallito, así se recuperan más rápido."

Casi por instinto, su mirada se posó en el rostro de Benjamín, que descansaba en la cama. Al verlo, un destello de asombro y fascinación brilló en sus ojos, pero rápidamente ocultó sus emociones.

"Señorita León, ¿podemos salir a platicar un momento?"

Josefina negó con la cabeza. "No hace falta, podemos platicar aquí."

Luisa dudó un poco. "Pero... ¿no le molestaremos? Digo, por el ruido."

"Para nada", le aseguró Josefina. "Ahorita está inconsciente. Si nuestra plática logra despertarlo, significará que ya está fuera de peligro."

Luisa también miró a Benjamín y, sin poder evitarlo, preguntó: "Señorita León, ¿quién es él?"

Josefina apretó levemente los labios. Tras un momento de silencio, respondió: "Un amigo."

Los ojos de Luisa se iluminaron con un ligero brillo, y un leve rubor apareció en sus mejillas. "Entonces él..."

"¿Mmm?"

Josefina la miró con curiosidad, sin entender por qué se había quedado a medias.

"No, nada", se apresuró a decir Luisa, intentando ocultar sus verdaderos pensamientos y cambiando de tema rápidamente. "Señorita León, ¿entonces qué cree que haya pasado en realidad?"

Josefina negó con la cabeza. "No estoy segura. Tal vez sí fue solo una mala broma. Lo importante es que estás bien. A partir de ahora, si ves que el lugar de la entrevista se ve sospechoso, no vayas."

"Sí, lo tengo claro. ¡Se lo juro que voy a tener mucho más cuidado!", aseguró Luisa, todavía asustada por la experiencia.

Luego cambió de tema. "Señorita León, me había comentado que pensaba abrir un estudio, ¿verdad? Ya lo pensé bien y me encantaría trabajar con usted. ¿Cree que todavía haya un lugar para mí?"

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