Al escuchar eso, Esther tembló.
Cuando Joel se fue, Esther apretó los dientes y se lanzó contra Floriana.
Floriana, que ya estaba preparada, la esquivó y le dio una cachetada de revés.
—¡Te atreves a pegarme! ¡Te atreves a pegarme!
—Esther, ¡no voy a dejar que me vuelvas a hacer bullying! ¡Esto es solo el comienzo, más te vale irte preparando!
—¡Todo esto es lo que me debes!
—¡Ya te pagué! ¡Fue suficiente! ¡Hace mucho que no te debo nada!
Durante seis años, respaldada por Facundo, Esther se había acostumbrado a ser arrogante con todo el mundo, así que no pudo soportar el golpe. Apretó los dientes y se lanzó de nuevo sobre Floriana.
Esta vez Floriana no la esquivó. Esther la tiró al sofá y le devolvió la cachetada con fuerza. Floriana intentó levantarse, pero no pudo con la fuerza de Esther.
Esther entornó los ojos.
—Se ve que la lección de Facundo no fue suficiente, ¡la próxima vez tendré que ser más dura!
—Así que fuiste tú quien mandó tomar esas fotos comprometedoras para subirlas a internet y provocar el linchamiento mediático contra Rayan y contra mí.
—¡Y también fui yo quien se lo contó a Facundo poniéndole más crema a los tacos! —presumió Esther.
—Ya me retiré del medio, ¿por qué no me dejas en paz?
—¡Si te murieras, tal vez dejaría de hablar de ti!
—¡Esa vez fuiste tú quien se metió con mi esposo primero, yo te pegué por coraje!
—¿Y qué? ¿Puedes probarlo? ¿Quién te va a creer?
—¡Eres despreciable!
Esther le agarró el cabello a Floriana y levantó la otra mano para pegarle. Justo en ese momento, Claudia apareció en la puerta.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...