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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 1030

A las nueve de la mañana del día siguiente.

Esmeralda tomó el vuelo de regreso a San Pedro.

Gabriel la fue a recoger al aeropuerto.

Dylan Molina guardó su equipaje en el maletero del auto.

—Que el gran jefe venga a recogerme en persona es todo un honor —dijo Esmeralda en tono de broma.

—Es que tú eres la única que recibe un trato tan preferencial, ¡anda, sube! —sonrió Gabriel.

—Mjm.

Ambos subieron al auto.

Justo en ese momento.

Emilia salía del edificio del aeropuerto y observó la escena de los dos subiendo juntos.

—¿Y Isa? —preguntó Gabriel.

—Ayer vinieron los de la familia Montes por ella, Don Óscar ya no tiene mucho tiempo —explicó Esmeralda.

Gabriel no hizo más preguntas, cambió de tema y dijo:

—Cuando Vale y los demás te vean, se van a preocupar de nuevo. ¡Van a pensar que te estoy explotando!

No solo no había ganado peso, sino que parecía haber adelgazado aún más.

Esmeralda esbozó una leve sonrisa:

—Últimamente me han dado náuseas muy fuertes, no he podido comer casi nada.

—No vas a poder engañar a Vale con ese aspecto. ¿Por qué no les dices la verdad? No puedes cargar con ese peso emocional solo para no preocuparlos. Son tu familia más cercana, tu apoyo. Si te guardas todo, se van a angustiar más —señaló Gabriel.

Esmeralda apretó los labios y dijo:

—Lo sé.

Gabriel la llevó a su casa, pero no entró.

Esmeralda había llamado a su familia con anticipación, así que sabían que regresaba ese día.

—¡Esme, ya llegaste!

Vale se acercó rápidamente a recibirla.

—Mamá.

Vale le tomó las manos y la miró de arriba abajo. A pesar de que llevaba un vestido holgado, Vale notó enseguida que algo andaba mal.

—¿No has comido bien? ¿O será por el calor? ¿Por qué has adelgazado tanto? —preguntó con los ojos llenos de preocupación.

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