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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 1079

Enzo respondió molesto.

—¿Acaso Esmeralda estaba de acuerdo?

—Está bien, fue mi error. A partir de ahora intentaré controlarme y no hacerlo frente a ti —dijo, con un tono lleno de provocación.

Enzo apretó los puños, frunciendo el ceño. Al verlo en ese plan de salirse con la suya y todavía pavonearse con esa actitud tan insoportable, tenía unas ganas inmensas de soltarle un puñetazo en la cara.

—Que no te vuelva a atrapar la próxima vez.

Una leve sonrisa se dibujó en los labios de David.

—No te enojes tanto. Ya no eres ningún jovencito, deberías buscarte una relación y sentar cabeza, no puedes pasarte la vida viviendo de arrimado en la casa de tu padre.

Enzo le respondió.

—Antes de hablar de los demás, deberías mirarte al espejo.

Como si no hubiera escuchado, David soltó con un tono de burla.

—Me enteré de que Paula Nájera sigue detrás de ti. Lleva tantos años esperándote, ya deberías darle un lugar a su lado.

El hecho de que Paula persiguiera a Enzo ya no era un secreto en los círculos de San Pedro. Paula no se escondía en lo absoluto, es más, era bastante extravagante con sus intenciones. Incluso en lugares públicos no disimulaba. Por supuesto, si fuera cualquier otra persona, Enzo la habría frenado en seco hace tiempo.

Había muchas herederas y empresarias interesadas en Enzo que le habían expresado su simpatía de forma directa o discreta, e incluso algunas más atrevidas habían intentado seducirlo, pero él siempre se mostraba impasible, manteniendo a todas a distancia.

Por eso, las que albergaban sentimientos ocultos por él, no desaprovechaban la oportunidad de hablar mal de Paula a sus espaldas.

David recordó la vez que estaban en el extranjero y él mismo le había presentado a un par de chicas. Enzo no mostró interés en ninguna. En aquel entonces, David sentía mucha curiosidad por saber qué tipo de mujer podría conquistar a su amigo.

—En el fondo te gusta un poco, ¿verdad?

Si Enzo no sintiera absolutamente nada, sabiendo la conexión de Paula con Esmeralda, seguramente le habría dejado las cosas claras hace mucho.

Enzo le lanzó una mirada fulminante.

—Mejor métete en tus asuntos.

David se encogió de hombros.

—Como digas, dejémoslo ahí.

Ambos se quedaron en silencio, con la vista fija en el televisor.

La empleada preparó un tazón de fideos y frió un huevo.

Enzo soltó un bufido.

—Ve a comer rápido y lárgate, no dejes que mi padre te encuentre aquí cuando regrese.

David respondió.

Capítulo 1079 1

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