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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 1095

Enzo mantuvo su expresión inalterable y respondió:

—Me da la gana, ¿a ti qué te importa?

En ese instante.

Su celular comenzó a vibrar. Lo tomó, vio que era una llamada de Esmeralda y contestó:

—Aló, Esme.

Esmeralda preguntó:

—¿Todavía no te vas a casa?

Acababa de recibir una llamada de Paula preguntando si Enzo ya había regresado; Manolo había salido a acompañar a Valentina Santillán y ahora Paula estaba sola en casa cuidando al bebé.

Enzo estaba a punto de responder, pero notó la sonrisa petulante del hombre a su lado. Hizo una breve pausa y dijo:

—Ya voy para allá.

Esmeralda colgó la llamada.

David Montes le dio unas palmaditas en el hombro y comentó:

—Vete rápido.

Dicho esto, se alejó a paso firme.

Enzo se quedó mirando la espalda del hombre que se marchaba.

David entró al vestíbulo y, al ver a la mujer sentada en el sofá, caminó directamente hacia ella y se sentó en el asiento de enfrente.

Esmeralda ni siquiera se molestó en mirarlo, continuó recostada en el sofá, revisando su celular.

David Montes se dedicó a observar su semblante ensombrecido.

Después de un buen rato, finalmente dijo:

—La clase de Isa termina a las cinco. Podemos salir a dar una vuelta y regresar a recogerla cuando termine.

Esmeralda levantó ligeramente la vista y le preguntó:

—¿Qué estaban haciendo hace un momento?

David respondió:

—Nada, tu hermano se estaba buscando una paliza.

Esmeralda replicó:

—¿Y tú eres muy inocente?

David se excusó:

—No quise decir eso.

Esmeralda continuó:

Capítulo 1095 1

Capítulo 1095 2

Capítulo 1095 3

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