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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 1178

Esmeralda se sorprendió por la respuesta del hombre, pero le pareció bien.

—De acuerdo.

Isa también se quedó con ella. Al día siguiente tenía escuela, pero él ya se encargaría de enviar a alguien a dejarle su mochila directamente.

Esmeralda lo acompañó a la salida.

—Con cuidado en el camino.

David dio un paso hacia ella, posó su gran mano en la parte posterior de su cabeza, se inclinó ligeramente, le dio un beso y murmuró.

—Acuérdate de llamarme y enviarme mensajes.

Esmeralda lo miró a los ojos.

—Si no hay nada importante, ¿para qué te voy a llamar?

—Puedes preguntarme si ya comí, si tomé agua fresca, si ya dormí, o incluso qué estoy haciendo. ¿Y si me siento mal?

Esmeralda estuvo a punto de rodar los ojos.

—Yo te veo de maravilla.

—¿Y si mañana me siento mal? —insistió él.

—¿Y acaso con que te pregunte mágicamente te vas a curar?

David sonrió.

—Tal vez.

—Vaya, no sabía que tenía esos poderes —respondió Esmeralda con sarcasmo.

—Nunca es tarde para descubrirlo —dijo David.

Isa, que estaba a su lado, se tapó la boquita tratando de no reír.

David la miró, soltó a Esmeralda y se agachó para hablar con la niña.

—¿De qué te ríes?

—Papá, eres muy inmaduro —dijo Isa.

David le revolvió el cabello con cariño.

—Pero no tanto como tú.

Isa cruzó los brazos, levantó la barbilla con orgullo y resopló.

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