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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 213

—Tal vez —dijo David.

Rafael vio que el hombre no quería hablar mucho del tema, así que no siguió insistiendo.

A las niñas les dio hambre.

Esmeralda y Olivia llevaron a Isa e Iris a la zona de descanso interior, donde el personal ya había preparado la merienda.

Isa le dio pastel en la boca a Esmeralda. Ella comió un bocado, acarició la cabecita de Isa y, viendo su carita sonrojada, le dijo con voz suave: —Isa, cómetelo tú.

Olivia, sentada enfrente observándolas, sonrió y dijo: —Isa se lleva muy bien con Evelynn.

Esmeralda sonrió levemente: —Me gustan mucho los niños.

Durante la charla con Olivia, Esmeralda notó que ella daba la impresión de ser una mujer culta y de buena familia, con mucha educación.

Al fin y al cabo, eran desconocidas, así que hablaban con mucha prudencia y manteniendo los límites, sin preguntar ni indagar demasiado sobre la otra.

A Esmeralda no le desagradaba platicar con ella.

Cuando David y Rafael entraron, vieron a las dos conversando alegremente en un ambiente armonioso.

—¿De qué platican tan contentas? —se escuchó la voz de Rafael.

Esmeralda y Olivia miraron al mismo tiempo a los dos hombres que se acercaban. Al ver a David, la mirada de Esmeralda se oscureció.

David la miró.

Rafael se sentó junto a su esposa e hija, rodeó la cintura de su mujer con el brazo y le preguntó a la niña si se había divertido hoy.

Una pareja amorosa, una familia cálida y dulce.

Al ver que David iba a sentarse a su lado.

Esmeralda se recorrió hacia adentro: —Isa, siéntate aquí.

Hizo que Isa se sentara en medio de los dos.

Claro que, en ese momento, Isa no se dio cuenta de que Esmeralda estaba evitando a su papá a propósito.

David miró con indiferencia el movimiento de la mujer y luego le advirtió a Isa: —No comas muchos dulces.

Isa le extendió el pastel que le quedaba en la mano: —Entonces cómetelo tú, papá.

David tomó el pastel de la mano de su hija y se comió lo que ella no se había terminado.

Olivia invitó a Esmeralda a visitarlos en su casa cuando tuviera tiempo.

—Claro que sí.

Isa e Iris se dijeron adiós con la mano.

Luego todos subieron a sus autos.

Rafael iba manejando y Olivia iba de copiloto. Finalmente, ella expresó la duda que tenía en el corazón: —Hoy, por más que la miraba, sentía que Evelynn se parece a la mamá de Isa. ¿Tú crees que ella sea Esmeralda?

Olivia no había conocido a Esmeralda antes, pero sabía de su existencia; sabía que la familia Montes no la aceptaba y que David no la quería.

Originalmente pensaba que una mujer que había usado un embarazo para escalar socialmente y casarse con un pez gordo como David, haría cualquier cosa, incluso aguantar sufrimientos, con tal de quedarse a su lado y aferrarse a su posición de esposa.

Pero no esperaba que fuera una mujer con tanta dignidad. Dio a luz a la única niña de la familia Montes y, pudiendo usar a la niña para consolidar su estatus, desapareció sin dejar rastro.

Eso hacía que uno la viera con otros ojos.

Rafael soltó una risa ligera y dijo: —Puede que tu intuición no esté equivocada.

Olivia se quedó atónita: —Entonces es verdad… ¿Y David lo sabe?

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