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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 263

—Te fuiste sin decir nada hace cinco años, ¿a qué regresaste ahora?

Esmeralda avanzó, dejó su bolso y se sentó en el sofá.

Marisa frunció el ceño al ver su actitud, y escuchó a Esmeralda decir: —Por supuesto, a divorciarme de tu hijo.

Marisa se sorprendió al escuchar eso.

No esperaba que la palabra «divorcio» saliera voluntariamente de la boca de Esmeralda.

Al ver su actitud, Marisa se sintió muy disgustada.

Sonrió con sarcasmo y dijo: —¿Divorcio? ¿Qué, planeas repartirte los bienes de David?

Esmeralda respondió con tono serio: —Así es. Mínimo me tiene que tocar la mitad de su fortuna.

El rostro de Marisa se enfrió de golpe. —Sí que tienes imaginación.

—Es una demanda legal legítima, ¿por qué no habría de pensarlo?

Marisa la miró fijamente, su respiración se volvió pesada. —Ya veremos si tienes la capacidad. Ya que elegiste no reconocer a Isa, entonces asegúrate de que Isa nunca sepa quién eres.

—Ese es un asunto entre mi hija y yo, no necesita que usted se preocupe, señora Montes.

Al oír esto, su expresión se demudó.

—Si la señora Montes no tiene nada más que decir, iré a preparar la cena para Isa.

Siempre que tenía tiempo, Esmeralda cocinaba personalmente para Isa.

Se levantó y caminó hacia la cocina.

Martina y Fernanda, al ver la mala cara de Marisa, se acercaron con cautela: —Señora.

Naturalmente, habían escuchado la conversación. Originalmente sospechaban de la identidad de Evelynn, pero tras escuchar el diálogo, no podían creer que realmente fuera Esmeralda.

Era simplemente increíble.

Marisa sacó su celular y marcó directamente a David.

Tras dos tonos, contestaron.

—Mamá, ¿qué pasa?

—¿Tú accediste a que Esmeralda viniera a la casa a cuidar a Isa? —preguntó Marisa con tono severo.

David respondió: —Cuidar a Isa es su obligación.

Al escuchar a su hijo, Marisa no pudo descifrar qué era lo que él pretendía.

—Ella dice que volvió para divorciarse de ti. David, ¿qué estás pensando? Veo que ella se hace ilusiones de quedarse con parte de tus bienes.

Nunca había logrado entender a su propio hijo.

—Cruzamos un par de palabras, pero no llegamos a ningún acuerdo. Él no tiene intención de divorciarse por ahora.

—Siendo así, es mejor seguir con el proceso directo. Pero la señora de la Garza debe tener cuidado de no tener ningún intercambio económico con la contraparte.

Esmeralda dijo: —Lo sé.

De todas formas, no tenían ninguna relación económica actualmente.

***

Llegó el fin de semana.

Hoy era el cumpleaños de Valentina. Era una celebración pequeña, sin muchos invitados, solo una comida familiar.

Alrededor de las 11.

Esmeralda e Isa salieron con los regalos.

Dylan pasó a recogerlas en el coche.

Isa subió al auto felizmente de la mano de Esmeralda.

Esta semana, aunque su papá no estuvo, ella había estado muy contenta todos los días.

Llegaron al hotel.

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