Esa noche, Esmeralda regresó a casa.
Valentina Santillán la estaba esperando en la sala.
—Mamá.
—Esme, ya llegaste.
Valentina le pidió a la empleada que trajera el preparado de chía que habían hecho.
Esmeralda se sentó junto a Valentina, se abrazó a su brazo recargando la cabeza y dijo con cariño:
—Gracias, ma.
—Ay, hija, conmigo no necesitas tantas formalidades.
Esmeralda sonrió entrecerrando los ojos.
—Es que nadie me consiente como tú.
La empleada trajo el tazón con la chía.
Valentina le preguntó sobre lo que había pasado hoy en internet. Aunque habían bajado los chismes muy rápido, ella alcanzó a ver las noticias.
Aunque Esmeralda no quería preocupar a Valentina ni a su papá, como ya habían preguntado, tuvo que explicarle.
Al escuchar la historia, la expresión de Valentina se oscureció al instante. Cuando vio las noticias, ya había sospechado que alguien le había puesto una trampa a Santi a propósito.
—Si el escándalo llegó a las redes, ¿quién está detrás de todo esto? ¿Quién quiere perjudicarlos a ti y a Santi?
Esmeralda respondió:
—La madre de Clara.
Al escuchar esto, el rostro de Valentina cambió drásticamente. Sus ojos se llenaron de furia, pero también de una mezcla de incredulidad y burla. ¿Cómo era posible que esa mujer le hiciera algo así a su propia hija?
Esmeralda no notó de inmediato la emoción en la mirada de Valentina y continuó:
—Probablemente quería arruinar mi reputación para que David se divorciara de mí.
Valentina soltó una risa fría.
—¿Acaso la señora Santana no sabe la clase de fichita que tiene por hija? Solo ella se cree que esa mujer es material para ser la nuera de la familia Montes. Siendo así, Esme, no te vas a divorciar por ahora. Quiero ver si logramos que esas dos se mueran del coraje primero.
Esmeralda vio lo enojada que estaba Valentina, así que la abrazó para consolarla, diciéndole que no valía la pena hacer corajes por gente así.
—Inés.
Al escuchar la voz, la cara de Inés se heló al instante. Hacía mucho que nadie se atrevía a llamarla por su nombre de pila con ese tono.
—¿Qué quieres?
—Solo te llamo para preguntarte, ¿te sientes digna de ser madre? ¿Eh? ¿Qué clase de mujer cruel y venenosa le hace algo así a su propia hija?
—Ya fue suficiente con que la abandonaras en su momento, ¿y ahora quieres destruir su reputación? ¿Cómo es posible que Esme tenga una madre tan perversa como tú?
—Si tu propia hija es tan inútil que en todos estos años no ha podido amarrar a un hombre, y es tan estúpida, mejor que se de un tiro y nos haga un favor a todos.
—¿Ya terminaste? —bramó Inés.
—¿Cómo que si ya terminé? Podría estar mentándote la madre tres días seguidos y no sería suficiente. ¿Quieres que tu hija ocupe el lugar de esposa? Pues hoy te aviso: no nos vamos a divorciar. A ver si logramos que se mueran ustedes del coraje primero. Si eres tan chingona, ve y haz que David se divorcie de Esme. Y si no puedes, te aguantas.
Valentina colgó el teléfono.
Suspiró profundamente. Después de desahogarse, se sintió un poco más ligera.
Del otro lado de la línea, Inés estaba pálida de la ira. Nadie se atrevía a faltarle al respeto de esa manera. Furiosa, azotó el celular contra el suelo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Hola! Los capítulos 490 en adelante están incompletos Gracias x tus esfuerzos x traducir las novelas. Excelente trabajo...
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...