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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 468

David se sentó en el sofá, tomó su vaso de la mesa de centro y bebió un trago.

—El que pierde paga. Te cedo el diez por ciento de las acciones de Puerta Sur Ventures.

Enzo caminó hasta sentarse frente a David. No dijo nada, solo tomó una copa.

—Al menos ahora la niña tiene quien la cuide.

Isa se había quedado en su casa un día, pero luego insistió en volver con su mamá.

David respondió:

—Isa ahora no se despega de ella.

Enzo soltó una risa corta.

—Los niños siempre prefieren a la mamá, es natural.

David no lo negó y suspiró con resignación.

—Sí, ahora hasta aprendió a hacerme berrinche para defender a su mamá.

Enzo lo observó. La expresión de David rebosaba ternura y devoción por su hija; esa era su cara cuando realmente quería a alguien, sin falsedad, pura sinceridad.

—La última vez que fueron los tres a ver el amanecer, ¿no mejoró la relación con tu esposa?

La mirada de David se reflejó en el vaso; el licor tembló apenas y en sus ojos se asomó algo sombrío, imposible de descifrar.

—Todo necesita tiempo.

Se terminó el trago, miró la hora en su reloj y se levantó.

—Mañana haré que te envíen el contrato. Me voy.

David salió del reservado.

Enzo observó su espalda mientras se alejaba y bebió su trago en silencio y soledad.

El Rolls-Royce se detuvo lentamente frente a la Mansión de la Garza.

Isa aún no se había dormido y justo le hizo una videollamada.

David contestó. Isa llevaba una pijama adorable de osito fresa, y su carita blanca y bonita apareció en la pantalla.

—Papá, mira la pijama que me compró mamá.

—Está muy linda —dijo David.

—Jijiji, ¿dónde estás, papá?

—Adivina dónde está papá.

—No quiero adivinar, dime tú.

Capítulo 468 1

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