Esmeralda no quería recibirlas, pero al ver lo apenado e incómodo que estaba el empleado, pensó que no tenía caso ponerlo en una situación difícil.
Miró a Camilo y dijo:
—Señor Arriaga, escuché que tiene novia nueva.
Camilo alzó una ceja.
—Todavía no me da el sí.
—No puedo creer que haya una mujer que se te resista. Mira, te regalo estas flores para que te ayuden.
Esmeralda tomó las rosas de manos del empleado y se las extendió a Camilo.
Camilo miró a Gabriel, con una sonrisa burlona curvando sus labios, y extendió la mano para recibir el ramo.
—Ay, caray, flores de la gran belleza Esmeralda, sería un pecado no aceptarlas. No me digas que soy el primero al que le regalas flores, Esme.
Esmeralda sonrió.
—Efectivamente, señor Arriaga, es el primero que recibe flores de mi parte.
La sonrisa de Camilo se ensanchó. Miró de reojo al hombre a su lado y le hizo un gesto con la barbilla, pero Gabriel lo ignoró olímpicamente.
—Me siento halagado. Esme, si tú me cortejaras, te juro que no lo dudaría ni un segundo.
Paula puso los ojos en blanco.
—Sigue soñando despierto.
Esmeralda no pudo evitar reírse.
—Son para que hagas caravana con sombrero ajeno, señor Arriaga.
—¿Oíste? No son para ti —añadió Paula.
Camilo restó importancia al comentario.
—Lo que cuenta es que Esme me las dio con sus propias manos.
—Bueno, vámonos.
Tenían que ir a una comida de negocios.
Gabriel se despidió de ellas.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...