Martina entró y anunció:
—Señor, el señor Santiago está aquí.
David asintió.
—Que pase.
Santiago Montes y Álvaro Santillán entraron a la sala.
Al ver a Esmeralda, Santiago se acercó a grandes zancadas con expresión preocupada.
—Esme, ¿estás bien?
—Estoy bien —dijo ella, negando levemente con la cabeza.
Álvaro y Santiago habían ido a una ciudad vecina para asistir a una exposición. Al recibir la llamada de Gabriel, regresaron de inmediato a San Pedro.
Gabriel le había contado a Álvaro sobre la situación de Esmeralda en el hospital, así que condujeron a toda prisa.
Ahora, al ver que estaba a salvo, Álvaro se tranquilizó.
Su intención era llevarse a Esmeralda a casa, pero al ver a Isa, su corazón se ablandó. Le preguntó a Esmeralda:
—¿Quieres volver a casa?
De repente, Isa agarró la mano de Esmeralda y miró a Álvaro. Con su voz dulce e infantil, dijo:
—Señor Álvaro, mi mamá se va a quedar aquí esta noche a dormir conmigo.
Álvaro se agachó y le acarició la cabeza a la niña.
—Entonces, Isa, cuida bien a tu mamá.
—¡Isa cuidará muy bien a mamá! —prometió la niña.
Álvaro sonrió y no insistió más. Se levantó y miró a Esmeralda de nuevo.
—¿Y tu celular?
Había intentado llamarla todo el día sin éxito.
—Se me perdió —respondió ella—. Mañana iré a recuperar el número.
Álvaro asintió y luego miró a David con recelo.
—No se preocupe, señor Santillán —dijo David—, ella estará bien.
Álvaro y Santiago se marcharon de la villa.
Esmeralda apartó la mirada y entró en la casa.
Isa estaba sentada obedientemente en el sofá. Había visto a sus padres hablando afuera y no quiso interrumpir. Al ver entrar a su madre, corrió hacia ella.
—Mamá.
Isa tomó la mano de Esmeralda y notó lo fría que estaba.
—Mamá, tienes las manos heladas. Isa te las calienta.
Sus dos manitas cálidas envolvieron la mano de su madre.
David entró y le pidió a Martina que preparara un té de jengibre con limón y piloncillo para que entraran en calor.
Martina observó el trato de David hacia Esmeralda con recelo.
Quién iba a pensar que al volver, esa mujer lograría posicionarse de nuevo como la señora de la casa. Ahora ponía esa cara de seductora solo para volver a engatusar al señor.
Sin embargo, no se atrevió a desobedecer la orden y se dirigió a la cocina.
Isa arrastró a sus padres para que vieran caricaturas con ella.
David tomó un libro de cuentos y comenzó a leerle, haciendo reír a carcajadas a la niña, que se retorcía de risa en los brazos de Esmeralda.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Hola! Los capítulos 490 en adelante están incompletos Gracias x tus esfuerzos x traducir las novelas. Excelente trabajo...
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...