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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 538

—Hay personal en casa para cuidarme —dijo Enzo—. En un momento pediré que te reserven el vuelo.

Dicho esto, caminó hacia las escaleras.

Clara se alteró de repente:

—¡No voy a regresar! —Corrió hacia él, agarrándole el brazo con fuerza con ambas manos, y lo miró con los ojos llenos de lágrimas—. Hermano, no me voy a ir. Déjame quedarme a cuidarte, ¿sí? Solo quiero acompañarte. Sé que no te gusta volver con la familia Santana, pero en mi corazón, tú siempre serás mi pariente más cercano.

En el pasado, siempre que ella mostraba ese tipo de tristeza, Enzo le concedía cualquier cosa.

Pero esta vez, Enzo no le siguió la corriente como solía hacerlo. Su voz sonaba cansada y distante:

—Ya basta, Clara. Deja de hacer berrinche.

—Enzo…

Enzo subió las escaleras.

Abajo, solo quedó Clara, aturdida y desamparada.

Se quedó parada mirando la espalda indiferente de Enzo y, de repente, su cuerpo comenzó a tambalearse. Al segundo siguiente, se desplomó.

David dio una zancada y sostuvo su cuerpo para que no cayera al suelo.

Clara se apoyó en el pecho de David y comenzó a llorar, sollozando:

—David, ¿qué le pasa a Enzo? ¿Acaso ya no me quiere?

David la miró y solo dijo:

—Hazle caso a tu hermano y regresa a Valdemar.

Clara negó con la cabeza entre los brazos del hombre.

—No quiero irme. —Miró a David—. David, dile a Enzo que no quiero volver a Valdemar. No quiero que esté solo aquí, quiero acompañarlo.

David no alcanzó a decir nada.

En ese momento, su celular comenzó a vibrar. Ayudó a Clara a sentarse en el sofá, miró el identificador de llamadas y caminó directamente hacia la salida.

—¡David!

Clara intentó agarrarlo de la muñeca.

David giró la cabeza para mirarla y dijo:

—Tengo cosas que hacer, me voy.

Retiró su mano.

Capítulo 538 1

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