David se levantó y caminó con paso firme hacia Esmeralda. Su mirada ignoró por completo a Gabriel Loyola y se clavó en ella.
—Vámonos, es hora de regresar.
Mientras hablaba, extendió la mano y tomó la de la mujer con naturalidad, sosteniéndola con firmeza en su gran palma. Luego, miró de reojo a Gabriel.
—Doctor Loyola, nosotros nos retiramos.
En el instante en que sus miradas se cruzaron, el aire se estancó por un momento.
David llevó a Esmeralda fuera del vestíbulo y subieron al auto.
El vehículo avanzó lentamente y pronto se incorporó a la avenida principal.
Con las manos en el volante y la mirada al frente, David preguntó:
—¿Qué tienes planeado?
—No tengo intenciones de irme —respondió Esmeralda.
Al escucharla, el apuesto rostro de David no mostró ninguna emoción. Su tono fue tan tranquilo que resultaba imposible descifrar lo que pensaba.
—Si quieres quedarte, entonces quédate.
Al escuchar el tono del hombre, Esmeralda se quedó en silencio. No tenía intenciones de contarle sus planes a futuro.
Enzo Catalán iba a colaborar con Inversiones Gracia. Sería un acuerdo a puerta cerrada, nada que se hiciera público, pero con lo astuto que era David, era imposible que no sospechara nada. Sin embargo, hasta el momento parecía que no había hecho ningún movimiento.
¿Cuál era la verdadera razón por la que Enzo Catalán había buscado a Gabriel Loyola a espaldas de David para proponerle una alianza?
¿Acaso había surgido algún problema entre ellos?
Pero incluso si fuera así.
Con la relación que tenían, no se pelearían por cualquier tontería.
No lograba adivinar qué estaba pasando.
Pero seguramente el profesor ya lo tenía previsto, así que no tenía sentido darle demasiadas vueltas al asunto.
Cuando llegaron a Lomas del Valle, ya eran casi las diez de la noche.
David se dirigió primero al estudio.
Isa dormía hoy en la habitación principal. Esmeralda abrió la puerta tratando de no hacer ruido. Bajo la luz cálida de la recámara, el cuerpecito de Isa descansaba plácidamente en el centro de la cama enorme.
Se acercó y, al ver la carita dulce y obediente de su hija, su corazón se ablandó por completo.
Esmeralda se sentó en el borde de la cama, observándola por un rato, le acomodó las cobijas y luego fue al vestidor a buscar una pijama limpia.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Hola! Los capítulos 490 en adelante están incompletos Gracias x tus esfuerzos x traducir las novelas. Excelente trabajo...
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...