Entrar Via

La Ultima Oportunidad de la Luna Enferma romance Capítulo 512

—Te necesito.

Ella.

Abrí los ojos de golpe.

Estaba desplomado sobre el volante. La sangre me corría por el rostro desde alguna herida que no alcanzaba a identificar. El parabrisas había quedado completamente destrozado y el aire frío se colaba sin resistencia por el hueco, haciendo que las heridas abiertas me ardieran todavía más.

Me incorporé con dificultad. Un dolor agudo me atravesó las costillas. Haciendo una mueca, me llevé una mano a la frente y, al apartarla, tenía los dedos cubiertos de sangre.

No importaba.

Seguía vivo, y eso solo significaba que todavía tenía una razón para seguir adelante. Ella me necesitaba.

Busqué a tientas la manija y empujé la puerta. No cedió al primer intento. Volví a hacerlo, esta vez apoyando todo el peso del hombro, aunque sentía la articulación como si estuviera a punto de salirse de su sitio. El metal chirrió y, por fin, la puerta se abrió.

Intenté salir, pero apenas puse un pie fuera, las piernas me fallaron y caí al suelo. Todo comenzó a dar vueltas. Apoyé una mano contra la tierra y respiré hondo para contener las náuseas. Cuando conseguí levantar la cabeza, unos faros aparecieron entre los árboles.

Los SUV.

Habían regresado para terminar el trabajo.

Me obligué a ponerme de pie. Las piernas me temblaban, pero conseguí alejarme del coche y adentrarme entre los árboles. Detrás de mí escuché cómo se abrían las puertas de los vehículos y varias voces comenzaron a gritar.

Venían por mí.

Seguí internándome en el bosque, aprovechando los árboles para ocultarme. Cada paso hacía que una nueva oleada de dolor me recorriera el cuerpo, pero no podía detenerme. Solo me permití parar detrás de un roble enorme, lo suficiente para transformarme.

El cambio fue brutal. Mis heridas hicieron que cada movimiento resultara insoportable, pero en cuanto la transformación terminó, mis sentidos se agudizaron y sentí cómo la fuerza regresaba a mis músculos.

No les di tiempo a alcanzarme.

Eché a correr.

Los gritos quedaron atrás mientras avanzaba entre los árboles, saltando sobre las raíces que sobresalían del suelo y esquivando las ramas bajas. Corrí hasta que los pulmones comenzaron a arderme y, poco a poco, las voces se perdieron por completo en la distancia.

Cuando finalmente alcancé el borde del bosque, cerca del hospital, apenas podía respirar. Cada movimiento hacía que mis heridas protestaran, pero ya estaba cerca. Muy cerca.

Recuperé mi forma humana antes de salir de entre los árboles.

Las puertas automáticas de urgencias se abrieron frente a mí. La enfermera del mostrador levantó la vista y sus ojos se abrieron de par en par al verme cubierto de sangre y con la ropa hecha un desastre.

—Déjeme llamar a alguien... —alcanzó a decir.

Pero ya había pasado de largo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Ultima Oportunidad de la Luna Enferma