Pasaron varias semanas después de la gala de los Premios Lux. La alianza estratégica con el Imperio Castillo se formalizó, inyectando a Creativos V.R. no solo el capital que necesitaba para expandirse, sino una capa de prestigio y solidez que silenció a los críticos más escépticos. La campaña de desprestigio de Alejandro, aunque no se detuvo por completo, perdió gran parte de su veneno. Era difícil pintar a Valentina como una "cazafortunas desesperada" cuando acababa de firmar uno de los contratos más importantes del año, un contrato ganado, como todo el mundo sabía, por puro y deslumbrante talento.
Valentina se sumergió en el trabajo, usando la intensidad de la campaña de ConectaTech como un refugio. Sin embargo, la batalla legal de su divorcio seguía siendo una nube oscura en el horizonte, una fuente constante de estrés y ansiedad. Aunque las pruebas que había recopilado eran abrumadoras, el proceso era lento, agotador y estaba diseñado para desgastar a la parte más débil. El equipo de abogados de Alejandro, liderado por un hombre conocido por su agresividad y su falta de escrúpulos, utilizaba todas las tácticas dilatorias posibles, inundando a Sofía con mociones, aplazamientos y peticiones absurdas.
Una tarde de martes, mientras Valentina estaba en medio de una sesión de casting para el segundo comercial de ConectaTech, su teléfono personal vibró. Era Sofía. Su corazón dio un vuelco. Una llamada de Sofía en medio del día podía significar cualquier cosa, desde una nueva tácticia sucia de los abogados de Alejandro hasta una actualización crucial. Se disculpó y salió al balcón de la oficina para contestar.
—Sofi, ¿qué pasó? —preguntó, su voz era un susurro tenso.
Hubo un momento de silencio al otro lado de la línea, y luego, la voz de Sofía, normalmente rápida y cortante como la de una abogada en pleno juicio, sonó extrañamente suave, casi solemne.
—Se acabó, Vale.
Valentina se quedó sin aliento.
—¿Qué quieres decir con que se acabó?
—Es todo lo que pedimos y un poco más —dijo Sofía, y Valentina pudo oír el crujido de los papeles mientras leía—. El penthouse de Rosales es oficialmente tuyo, libre de cargas. Recibirás el cuarenta por ciento de sus acciones personales en Grupo Vega, lo que te convierte en una de las accionistas minoritarias más importantes. Y una compensación económica de siete cifras, libre de impuestos, por "daños emocionales y profesionales". Además, una orden de alejamiento que le prohíbe a él y a Isabella Montenegro contactarte o mencionarte públicamente de cualquier forma.
Valentina cerró los ojos, el sol de la tarde calentando su rostro. Cada punto del acuerdo era una victoria, una pieza de justicia por cada humillación, por cada idea robada, por cada noche de insomnio. Era más de lo que se había atrevido a soñar.
—Felicidades, amiga mía —dijo Sofía, su voz ahora llena de una emoción genuina—. Eres oficialmente una mujer libre. Y muy, muy rica.
Cuando colgó el teléfono, Valentina no gritó de alegría ni saltó de emoción. Se quedó de pie en el balcón, mirando la ciudad, y una profunda y abrumadora sensación de alivio la invadió. Era como si un músculo que había mantenido tenso durante diez años finalmente se hubiera relajado. Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, pero no eran lágrimas de tristeza ni de rabia. Eran lágrimas de cierre, de agotamiento, de una paz recién descubierta. El capítulo más oscuro de su vida acababa de terminar. Y por primera vez, el futuro no parecía un campo de batalla, sino un horizonte despejado.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Valiente Transformación de una Esposa Menospreciada