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La Venganza de la Exesposa Curvy con el Gigoló romance Capítulo 8

— Sí, debes recordarlo… Es que… Walter y yo nos amamos… Tú debes recordar que hace mucho estuvimos juntos y… Bueno, nos reencontramos… — Intentó explicar Tabitha, mostrando una sonrisa avergonzada.

— ¿Hace cuánto…? — Preguntó Nicole tan rápido que fue inteligible.

— ¿Qué? — Walter la miró ceñudo.

— ¡¿Hace cuánto están juntos?!, ¡¿hace cuánto me están viendo la cara de estúpida?!, ¡me estuvieron engañando!, ¡ustedes dos, me estuvieron engañando! — Gritó Nicole con el rostro colorado y las lágrimas cayendo.

— ¡Ya basta! — Gritó Walter con más fuerza, provocando un estremecimiento en toda la oficina. — ¡¿Quién te crees?!, ¡no tienes ningún derecho de venir a reclamar nada cuando sabes perfectamente que este matrimonio solo es una artimaña tuya y que yo nunca quise estar contigo!, ¡¿hace cuanto?!, ¡¿acaso eso importa?!

— Walter… — Musitó Nicole sorprendida.

Pero Nicole logró entrever como desde un lado de Walter, Tabitha dejaba escapar una pequeña sonrisa disimuladamente, sin que Walter lo notara, ella se burlaba.

— No es cierto, no fue ninguna artimaña… — Gruñó Nicole apretando los puños. — ¡Yo también fui obligada!

— ¡Ja! — Se carcajeó Walter con ironía. — Como puedes ser tan hipócrita y manipuladora… Todavía no puedo creer que alguna vez te creí una buena persona… ¡Ya te lo advertí Nicole, no quiero más drama, ni manipulaciones tuyas, firma el put* divorcio y déjame vivir mi vida en paz!

— ¡¿Qué yo te deje vivir tu vida?!, ¡Si tanto te jodí la vida, por qué no me pediste el divorcio antes!, ¡por qué decidiste revolcarte con tu amante a escondidas! — Voceo Nicole con rabia y frustración.

Walter apretó los labios, se soltó del abrazo de Tabitha acercándose a Nicole con una expresión severa y se detuvo frente a ella.

— No te lo pedí antes porque debía obedecer a mi padre y luego de su muerte, tenía que esperar para honrar su memoria, no iba a crear un escándalo con el divorcio cuando acabábamos de pasar por una perdida tan delicada…

— ¿Qué?

Nicole sintió como murieron todas sus esperanzas, así que era por eso que no le había pedido el divorcio antes y ella haciéndose falsas ilusiones.

— Pero ya se acabó la espera, así que escucha… Primero, no voy a tolerar que insultes a la mujer que amo, una mujer que si ha demostrado ser honesta y amable… A diferencia de ti… — Gruñó Walter muy cerca de Nicole, haciéndola temblar, pues en sus ojos se veía la furia destellar.

Nicole apretó los labios, se limpió las lágrimas con las manos y se volvió nuevamente hacia el escritorio, tomando el bolígrafo.

¿Cómo había podido ser tan ciega?, ¿cómo pudo pensar que Walter alguna vez podría amarla?, ¿a dónde habían quedado todos esos sueños, esos mundos imaginarios en dónde ella era feliz y donde estaba felizmente casada?

Todo se había roto y acabado, solo le quedaba una cosa por la cual luchar.

Nicole firmó, casi rompiendo el papel con la fuerza con la que presionó el lapicero y al erguirse, se plantó frente a Walter con altanería.

— Allí está tu divorcio, espero que lo disfruten, aunque lo dudo, el mundo da muchas vueltas Walter y nadie puede ser feliz sobre el sufrimiento de alguien más…

— ¿Lo dices por experiencia propia?, por favor, no seas tan hipócrita… — Gruñó Walter con un tono de sarcasmo.

— ¡Cielo!, ¡¿te falta mucho?!, — Una gruesa y varonil voz entró en la oficina, seguida por la silueta de un inmenso hombre, todos voltearon. — Disculpa, pero dijiste que no tardarías nada y ya llevo rato esperándote. — Patrick le sonrió a Nicole con picardía.

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