Entrar Via

Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 153

Adán la miró con el corazón hecho un nudo. Después de una larga y conflictiva pausa, finalmente cedió.

—Voy a cubrirte esta vez, pero no vuelvas a molestar a Ivana.

Un destello de triunfo brilló en los ojos de Yadira.

—¡Sabía que eras el mejor conmigo, Adán!

A Adán se le cortó la respiración. La última frase de ella pareció quemarle, y las palabras que había guardado por años estuvieron a punto de salir, pero al final solo dijo:

—Me tengo que ir.

—¡Gracias! —respondió Yadira con una sonrisa de alivio.

No era tonta, claro que se había dado cuenta de los sentimientos de Adán por ella. Lo notó desde la época de estudiantes: esos ojos que solo se iluminaban cuando ella aparecía, para luego apagarse rápidamente.

Que alguien estuviera enamorado de ella en secreto la hacía sentir un poco especial. Al mismo tiempo, le encantaba la actitud silenciosa y contenida de Adán, porque así podía fingir que no sabía nada y aprovecharse de su afecto sin remordimientos.

***

A la mañana siguiente, Ivana se despertó y, por instinto, buscó su celular para ver la hora, pero se dio cuenta de que todavía estaba apagado.

Cuando intentó levantarse a buscar el cargador, sintió una mano sobre ella.

Se giró y, como era de esperarse, vio a Nelson.

«¿No fue a correr? ¿O ya regresó? Entonces, ¿qué hora es?», pensó.

Ivana apartó bruscamente la mano de su cuerpo.

Nelson abrió los ojos de inmediato y se incorporó lentamente.

—¿No quieres dormir un poco más?

Ivana no respondió. Se dedicó a buscar el cargador y a conectar su celular.

Al notar que Ivana miraba el reloj constantemente, añadió:

—No te preocupes, no llegarás tarde al trabajo. Yo te llevo.

Ivana siguió sin hablar, concentrada en su celular. Nelson echó un vistazo y vio que estaba navegando en una aplicación de venta de carros de segunda mano.

Su rostro se endureció de inmediato. Se levantó bruscamente, arrastrando la silla y provocando un chirrido estridente. Tomó su saco y salió, cerrando la puerta de un portazo.

Ivana ni siquiera lo miró. Siguió comiendo su desayuno bocado a bocado y luego se tomó su medicina a la hora indicada.

Desde que se levantó, había estado repasando mentalmente lo sucedido la noche anterior. Sobre todo, el mesero que la había guiado. ¡Definitivamente había algo raro con él! Pero anoche las náuseas del embarazo la tenían tan mal y el tipo mantuvo la cabeza gacha todo el tiempo, que realmente no pudo verle bien la cara.

Aunque, a fin de cuentas, ya no importaba. Sabía quién era el responsable. Estaba segura de que Yadira estaba detrás de todo.

Al salir de casa, Ivana tomó el metro. Durante el trayecto, sacó su celular y, de su lista de contactos, buscó a un amigo que no había contactado en mucho tiempo para enviarle un mensaje.

[Adán, ¡muchas gracias por lo de ayer! Si no hubieras llegado a tiempo, ¡quién sabe cuánto tiempo más habría estado atrapada allí!]

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Llegas tarde: el divorcio ya está firmado