—¿Tú crees que yo quiero pelear con ella? —Los labios de Nelson temblaron un poco antes de añadir—: ¡Es ella la que ha cambiado!
Después de decir eso, Nelson cerró la boca y giró la cabeza para mirar en silencio el paisaje urbano que pasaba a toda velocidad por la ventana.
A los lados de las calles, ya habían colgado las luces festivas y las guirnaldas, y muchas tiendas tenían adornos de Fin de Año y carteles deseando prosperidad.
Se acercaba el final del año, la época en que las familias se reunían.
Nelson miraba fijamente hacia el frente del auto, perdiéndose en el pequeño colgante con una fotografía que colgaba del espejo retrovisor.
Luis lo notó. Después de todo, llevaba muchos años trabajando para la familia Zavala y había conocido a Roque Zavala.
¡Los dos jóvenes de la foto eran Nelson y su hermano mayor, Roque!
Era una foto tomada precisamente en una víspera de Año Nuevo. Seguramente fue la última foto que los hermanos se tomaron juntos antes de que Roque falleciera.
Aunque no se llevaban tantos años, los dos hermanos eran muy diferentes.
Uno llevaba anteojos y tenía un aire amable y gentil; el otro, con un cigarrillo en los labios, se veía rebelde e indomable.
Nadie podía predecir el destino. ¿Quién iba a imaginar que el deslumbrante hijo mayor de la familia Zavala tendría un final tan trágico y repentino?
Con el paso de los años, Nelson también había cambiado.
Solo de vez en cuando, al estar con Ivana, perdía el control fácilmente, como si volviera a ser aquel hijo menor de la familia Zavala, Nelson, el que aún no se había cubierto con una coraza impenetrable.
...
Después del desayuno, Ivana fue a trabajar a la empresa como de costumbre.
A medida que se acercaban las fiestas, las conversaciones de todos giraban en torno a volver a casa.
Algunos vivían lejos y ya habían pedido permiso en la empresa; otros que no alcanzaron boletos estaban buscando frenéticamente a alguien para compartir el viaje.
Aunque sus cuerpos estaban sentados frente a la computadora, sus mentes ya estaban de vacaciones.
Una compañera a su lado suspiró, aburrida, mientras buscaba en internet las predicciones de los programas de este año. Todo parecía carecer de originalidad.
Especialmente los programas de comedia; siempre querían dárselas de profundos, empezaban con chistes, terminaban en drama moralista y al final, ¡todos brindando por la paz mundial en familia!
—Siento que ahora la gala es solo ruido de fondo. El año pasado, en mi casa, la pusimos en la tele mientras unos jugaban cartas y otros estaban en el celular.
—¡Al menos el año pasado nos dejaron un buen meme para reírnos un rato! —bromeó otra.
—Ese meme fue de hace dos años, ya se te cruzaron los cables.
—Ay, es verdad. ¡Este año se pasó volando!
—Y parece que no hay buenas películas para estrenarse en estas fechas, la taquilla va a estar floja.
Ivana sonrió con complicidad. En el peor de los casos, se divertiría leyendo las críticas y burlas sobre la gala en internet.

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