Se trataba de la última obra dirigida por Alberto hace algún tiempo.
Aunque la segunda mitad fue retomada por otros directores, el escándalo de hace unos días le había dado mucha publicidad a la serie. Las escenas de Rosita atrajeron especial atención.
Sin embargo, tras verla con detenimiento, la gente notó que su actuación era bastante mediocre.
No solo tenía rastros evidentes de cirugías estéticas, sino que su interpretación era muy rígida.
Por el contrario, un pequeño personaje secundario que compartía escenas con ella captó la atención de todos.
Aunque era solo un papel menor de villana con poco tiempo en pantalla, sus dos enfrentamientos con el protagonista masculino estuvieron cargados de tensión.
Con solo esos pocos minutos en escena, los creadores de contenido hicieron ediciones virales, convirtiéndolos en la pareja con mejor química de toda la serie.
Lamentablemente, como el personaje llevaba mascarilla, nadie pudo ver su rostro completo, e incluso su nombre fue omitido en los créditos finales.
¡La gente solo recordaba sus ojos, que transmitían un aura melancólica y misteriosa!
Yadira escuchaba en silencio a un lado, con el rostro cada vez más sombrío. Ella, por supuesto, sabía quién había interpretado ese papel.
Nelson seguía atendiendo a los invitados, pero parecía distraído, mirando su teléfono de vez en cuando.
Pero la persona al otro lado no le respondía.
Justo cuando iba a enviar otro mensaje, escuchó a Yadira llamándolo.
—Nelson, creo que estuve demasiado tiempo de pie hoy, ¡me duele un poco la pierna!
Yadira apoyó suavemente la mano en el brazo de Nelson y aprovechó el movimiento para intentar tocar la bolsa que él llevaba. —¿Qué tienes ahí?
Pero Nelson la apartó de inmediato, sin dejar que ella la rozara siquiera.
—Son solo cosas sin importancia.
La expresión de Yadira empeoró; tuvo que clavarse las uñas en las palmas de las manos para evitar perder la compostura.


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Llegas tarde: el divorcio ya está firmado