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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 248

Nelson presionó el botón del intercomunicador. —Dile que estoy ocupado.

Con la otra mano, abrió el archivo de video.

Como era la reunión familiar de los Zavala, había mucho movimiento de personas llegando, así que reprodujo el video al doble de velocidad.

No fue hasta que una figura conocida apareció en pantalla que presionó pausa y volvió a reproducir la escena a velocidad normal.

Nelson se ajustó las gafas sobre el puente de la nariz y contuvo la respiración.

El clima era helado, por lo que la imagen se veía un poco nublada por el frío ambiente.

Ivana llevaba puesto el abrigo que él mismo le había elegido. Bajó del auto y caminó hacia los escalones con la mirada baja, pisando con cuidado.

Justo cuando estaba por llegar a la entrada, un niño pequeño se le interpuso, sosteniendo algo en las manos.

Un segundo después, Ivana levantó el brazo por puro instinto para protegerse el rostro.

Nelson pausó el video, retrocedió unos segundos y lo volvió a poner.

¡Fue entonces cuando notó que el niño tenía una pistola de agua!

Un chorro de agua impactó directamente sobre Ivana, lo que provocó su reacción defensiva.

¡Estaban en pleno invierno! ¡Hacía tanto frío que el aliento se condensaba en el aire!

Lejos de asustarse al ser regañado, el niño se envalentonó y le disparó varios chorros más al cuerpo de Ivana.

Ella estaba parada al borde de las escaleras, y el suelo estaba resbaladizo por la escarcha. Al dar un paso en falso, perdió el equilibrio y cayó rodando por los escalones.

¡Se golpeó fuertemente hasta llegar al último escalón, y tardó una eternidad en poder levantarse!

Una vez de pie, sacó su celular e hizo una llamada, pero parecía que la otra persona no le había contestado.

Nelson desvió la mirada hacia la marca de tiempo en la esquina superior del video: ayer, 9:45 de la mañana.

Cuando el clip terminó, cerró la ventana de reproducción y se dejó caer pesadamente contra el respaldo de su silla.

En la esquina del escritorio, su taza de café se había enfriado por completo, formando una delgada película oscura en la superficie.

Las últimas palabras de Petrona resonaban como campanas en su cabeza.

—¡Es evidente que no tienes la capacidad de cuidarla!

Se levantó de golpe. La silla chilló al raspar contra el piso, y en dos grandes zancadas se plantó frente a la ventana.

Nelson estaba sentado en silencio detrás de su escritorio, con el rostro iluminado por la fría luz azul del monitor.

—¿Qué pasó? ¿Quién te hizo enojar de esta manera?

La voz de Yadira era melosa y suave, como una brisa de primavera; un tono diseñado para apagar cualquier furia.

Nelson ni siquiera la miró. Con un leve movimiento de barbilla, señaló la silla frente a él.

—Siéntate.

Una sola palabra, pero cargada de una dureza escalofriante y un tono sumamente grave.

Yadira, tratando de mantener su fachada dócil, caminó hacia la silla.

—Venía a invitarte a comer, pero con esa cara, veo que no tienes ganas. ¿Es algún caso médico muy complicado?

Nelson no dijo una sola palabra. Simplemente giró el monitor de su computadora hacia ella y le dio "play" al video.

Yadira se asomó con curiosidad. Al darse cuenta de que el niño en la entrada era su propio hijo, su expresión cambió a una de leve sorpresa.

Pero cuando vio que la persona a la que su hijo había hecho rodar por las escaleras era Ivana, levantó la mirada bruscamente hacia Nelson, y un destello de pánico absoluto cruzó por sus ojos.

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