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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 257

Mientras hablaba, Paola le sirvió otro tazón a Ivana, y para evitar que se volviera a quemar, lo removió con cuidado usando una cuchara para que se enfriara un poco.

Esta vez, Ivana aprendió la lección; pasó un poco del caldo a un tazón más pequeño, sopló un buen rato y solo entonces se atrevió a darle otro sorbo.

El sabor era espectacular, tan fragante como fresco.

Gonzalo también le sirvió un buen trozo de carne a Nelson en su plato.

—Coman bastante los dos. Nelson, noto que has perdido peso, ¿qué pasó? ¿No te encantaba este caldo?

A Nelson le gustaba ponerle un montón de pimienta negra.

Cuando estaban en el hospital, Paola solía preparar un recipiente gigante, y ambos lo dejaban limpio.

Por el puro antojo de ese platillo, los dos iban a comer de gorra bastante seguido.

Nelson prefirió guardar silencio. Con sus largos y elegantes dedos, tomó la cuchara y removió suavemente su plato, formando un pequeño remolino en el caldo.

Paola, que era muy perspicaz, notó que ambos estaban inusualmente callados y preguntó de forma instintiva:

—¿Ustedes dos se pelearon otra vez?

Nelson respondió de inmediato:

—No, coman tranquilos. ¡Es solo que Ivana está haciendo un pequeño berrinche!

Ivana detuvo la cuchara un milímetro, fingiendo que no pasaba nada.

—He perdido peso porque he tenido mucho trabajo últimamente —continuó Nelson, con un tono extrañamente suave—. Además, este Fin de Año iremos a pasarlo a Villa Nevada.

A Paola se le iluminó el rostro.

—Aprovechen las vacaciones, tómenselo como una luna de miel. Qué mejor que estar sin nadie que los moleste.

La frase «luna de miel» fue como una punzada en el corazón para Ivana, y sintió que la nariz le escocía.

Tras lo que había ocurrido en la boda, su luna de miel se había arruinado por completo.

El tiempo que debieron pasar juntos celebrando, Nelson lo había pasado acompañando a otra mujer.

—Sí, será más tranquilo pasar las fiestas allá.

Ivana corroboró la frase, bajando la mirada hacia su plato para no decir nada más.

A mitad de la cena, Gonzalo y Paola se fueron a la cocina a preparar el siguiente plato.

La sala se sumió en un silencio absoluto.

Ivana revolvió suavemente el caldo, levantó la mirada y preguntó:

—Nelson, ¿por qué sigues negándote a darme el divorcio? ¿Me puedes dar una sola razón?

¡Solo si conocía el motivo podría pensar en una forma de salir de ahí!

Nelson la miró a los ojos. En su oscura mirada parecía haber un torbellino de emociones complejas, imposibles de descifrar.

Ivana intentó encontrar una respuesta en ellos, pero lo único que vio fue su propio reflejo destrozado en su mirada.

Pasó casi medio minuto antes de que Nelson se pusiera de pie bruscamente.

—Solo puedes culparte a ti misma. ¡Nadie te obligó a provocarme en primer lugar!

Las pestañas de Ivana temblaron ligeramente; sabía a qué se refería.

Nelson, visiblemente frustrado, se acomodó la ropa.

—Tengo una emergencia en el hospital, tengo que irme. Quédate aquí un rato más, Paola te extrañaba. Luego enviaré al chofer a buscarte.

Dicho eso, pasó por la cocina para despedirse de Gonzalo y se marchó.

Era cierto que Ivana había sido quien había perseguido a Nelson en un principio, pero su relación actual no era algo que ella pudiera detener simplemente porque quisiera. ¡Había sido demasiado ingenua!

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