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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 307

—¡Ivana me prometió veinte millones! ¿Qué pasa? ¿Acaso tú me ofreces más que ella? ¡Si me transfieres cinco millones de anticipo en este instante, te creeré!

—De lo contrario, ¿qué garantía tengo? Si te doy las fotos, ¿a quién le reclamo mi dinero después? ¿O me vas a revelar tu verdadera identidad?

Hugo no era ningún idiota. Si ni siquiera sabía con quién estaba hablando, ¿por qué habría de obedecer a ciegas?

Yadira se enfureció tanto que cortó la llamada y estrelló el distorsionador de voz contra el asiento del copiloto.

De haber sabido que las cosas se pondrían así, no le habría facilitado los números de teléfono a Hugo con tanta rapidez.

Acto seguido, extrajo la tarjeta SIM de su celular, la partió por la mitad y la destruyó.

Dejó escapar un largo suspiro y se recargó en el asiento, exhausta.

No lograba entenderlo. Había agotado todos sus recursos para destruir la relación entre esos dos, y estaba segura de haberlo logrado.

Incluso Ivana había sido quien pidió el divorcio. Y ahora que la muy cobarde había huido, ¿Nelson tenía el descaro de ir a buscarla?

¡No era justo!

¡Ella estaba dispuesta a hacer absolutamente todo por él!

Había movido cielo y tierra para volver a su lado, ¿y aún así él se negaba a aceptarla?

Desde que eran niñas, todos a su alrededor siempre la habían preferido a ella por encima de Ivana.

Incluso su propio padre.

¿Acaso eso no era prueba suficiente de que ella era superior a Ivana en todos los sentidos?

Unos minutos después, Yadira recuperó la compostura.

Había esperado demasiados años. En los momentos más críticos, perder la paciencia era el peor de los errores.

Encendió su teléfono, abrió la galería de fotos y buscó la última imagen que había tomado.

Era una foto que le había sacado a Nelson a escondidas un par de días atrás, mientras él estaba inconsciente en el hospital por el accidente.

Entró a Instagram, subió la foto y le añadió un texto breve.

Ivana sintió que un peso se le quitaba de encima y obedeció, quedándose encerrada en el hotel.

A la hora del almuerzo, tomó su celular por pura costumbre para revisar sus redes sociales.

Tal vez porque en los últimos días había buscado noticias relacionadas, o porque alguna vez había entrado al perfil de Yadira, el algoritmo hizo de las suyas.

La aplicación le recomendó la publicación más reciente de Yadira en Instagram.

En la imagen, Yadira sostenía una hermosa rosa y sonreía con una expresión de absoluta felicidad. Sin embargo, lo que le heló la sangre fue el reflejo en la ventana de cristal que estaba a espaldas de la mujer.

Allí se veía claramente la silueta de un hombre acostado en una cama de hospital, durmiendo pacíficamente.

A Ivana le bastó un solo vistazo para reconocer de quién se trataba.

El texto que acompañaba la foto era una sola frase.

[¡Celebrando nuestro aniversario de doce años de conocernos!]

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