Entrar Via

Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 320

Habían planeado ese operativo durante mucho tiempo para desmantelar la banda criminal, ¡y el líder se les había escapado!

La policía había enviado a varios agentes al interior del edificio, pero debido a la magnitud del incendio, tuvieron que ordenar la retirada por seguridad.

Nelson bajó la mirada y tosió un par de veces.

—No lo vi. En cuanto encontré el USB, salí de inmediato.

Suárez se frotó la frente con frustración. Tenían el perímetro rodeado. Si no había salido, tenía que estar atrapado adentro.

Nelson sacó unas toallitas desinfectantes para limpiarse el rostro y las manos. Luego se dirigió a los oficiales y les pidió permiso para retirarse. Dijo que su esposa estaba en estado de shock y que necesitaba llevarla a casa.

La policía, que estaba desbordada de trabajo, accedió.

Ofrecieron enviar una patrulla para escoltarlos, pero Nelson se negó.

El auto aceleró por la carretera mientras el cielo comenzaba a oscurecerse. Detrás de ellos, los seguían un par de camionetas blindadas.

Finalmente, se detuvieron en un terreno baldío y solitario.

Dentro del auto, Ivana mantenía la cabeza gacha, aferrada al cinturón de seguridad, consumida por la ansiedad.

La policía le había confirmado que no atraparon a Hugo. ¿Y si había escapado?

¿Qué pasaría si aún tenía copias de sus fotos?

—¿Crees que la policía logre atrapar a Hugo?

Su voz temblaba. Esa sensación de ser observada desde las sombras, de estar bajo el control de alguien más, la envolvía lentamente, como la noche que caía sobre ellos.

Nelson giró la cabeza para mirarla con unos ojos insondables.

—Bájate del auto —dijo con voz grave.

Ivana aún no procesaba sus palabras cuando vio a Nelson desabrocharse el cinturón, salir del auto y caminar hacia la parte trasera.

Segundos después, se escuchó un quejido sordo, seguido del sonido de algo pesado cayendo al suelo.

Ivana se tragó la pregunta que estaba a punto de hacer. Una ola de satisfacción sin precedentes la invadió. Se acercó a Hugo y le cruzó la cara con un par de bofetadas llenas de rabia.

El miedo que la había atormentado se evaporó al instante, siendo reemplazado por una furia incontenible.

Tomó impulso, le dio un par de patadas brutales y luego le arrancó el trapo de la boca.

—¡Habla! ¿Tienes más fotos mías? ¿Hiciste copias de seguridad? Si confiesas, tal vez te perdone la vida esta vez. De lo contrario, ¿no crees que te entregaré a la policía en este mismo instante?

Un hilo de sangre escurría por la comisura de la boca de Hugo. Su mirada de terror se transformó en pura locura al ver a Ivana, y soltó una risa macabra y cavernosa que helaba la sangre.

Levantó la cabeza y la fulminó con odio.

—No cantes victoria, Ivana. ¿Crees que eres la gran cosa por haberme atrapado? ¡Te aviso que tengo copias de sobra!

Escupió al suelo antes de continuar.

—Si me entregas a la policía, a lo mucho pasaré unos años en la cárcel. ¡Pero cuando salga, te aseguro que publicaré todas tus fotos íntimas por todo el internet! ¡A ver si te queda cara para seguir viviendo!

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Llegas tarde: el divorcio ya está firmado