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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 385

Nelson sacó de inmediato un fajo de billetes del bolsillo y se lo entregó al empleado.

—Disculpa lo de hace un momento, esto es por el mal rato. Y de paso, ¡hazme el favor de mantenerlas entretenidas en el baño!

Al sentir el dinero en sus manos, el mesero se relajó por completo.

Poco después de que se sentaran, Nelson se había levantado con la excusa de ir al baño, pero en realidad fue a buscar al mesero.

Le había ordenado que fingiera un "accidente" a la hora de servir el vino tinto, y le había adelantado tres mil pesos. Eso explicaba la escenita que acababa de suceder.

Para el mesero era la primera vez haciendo algo así y estaba aterrorizado.

Pero al ver que Nelson era tan generoso y le soltaba otro fajo más, asintió enérgicamente y se dirigió hacia los baños sin rechistar.

Nelson, por su parte, se levantó y caminó hacia la mesa contigua. Allí ya lo esperaba alguien: un hombre vestido de negro, con una gorra oscura que le tapaba parte del rostro.

Nelson le entregó directamente los dos teléfonos.

—¡Rápido!

El hombre ya tenía la computadora encendida. Tomó los aparatos, los conectó a su equipo y comenzó a extraer la información.

En la pantalla de la computadora, los historiales de chat, las fotos y el registro de llamadas comenzaron a desplegarse uno tras otro, desglosados en tiempo récord.

Nelson no apartaba la vista de la dirección de los baños. Tras unos instantes, preguntó:

—¿Y bien?

El hombre, sin despegar los ojos de la pantalla, negó con la cabeza.

—Saqué todos los datos. Me enfoqué especialmente en el registro de llamadas del último mes y las copias de seguridad en la nube, pero no hay nada de lo que buscas.

Nelson tamborileó los dedos sobre la mesa con impaciencia.

—Entonces revisa el otro.

No hacía falta que se lo ordenara; el hombre ya tenía el segundo teléfono conectado y sus dedos volaban sobre el teclado, ajustando los parámetros del software.

Cuando estuvo en Ciudad Estival, Nelson había conseguido el teléfono de Hugo.

Al revisar los registros que aún quedaban en el dispositivo, descubrió que fue justo después de que Ivana llegara a Ciudad Estival que una persona misteriosa le avisó a Hugo, e incluso le pasó los contactos de mucha gente conocida de Ivana.

Cuando mandó a investigar la identidad del informante, le dijeron que la dirección IP venía del extranjero.

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