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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 460

Al llegar a casa, Ivana se quitó los zapatos en la entrada y se dejó caer de bruces en el sofá.

Sacó el frasco del bolso y se quedó mirándolo fijamente.

Las burlas y los chismes del hospital aún resonaban en su cabeza.

Era como si esa nube negra fuera a perseguirla toda la vida, negándose a desaparecer.

—¡Guau!

Una bola de pelos bajó corriendo por las escaleras como un rayo, dando vueltas felices alrededor del sofá.

El ánimo oscuro de Ivana se suavizó al instante al ver a su perrita. La levantó entre sus brazos.

Dicen que los animales perciben las emociones.

Lana pareció notar el bajón de su dueña. Dejó de mover la cola como loca y apoyó su suave cabeza contra el brazo de Ivana, buscando mimarla.

Ivana abrazó a su mascota y respiró hondo. Olía muy bien, a una mezcla de champú y leche para cachorros. Al fin se le borraba de la nariz el olor a desinfectante del hospital.

En ese momento, el teléfono que estaba sobre el bolso empezó a vibrar.

Al ver el nombre «Dra. Camila» en la pantalla, el corazón de Ivana dio un vuelco. Miró instintivamente hacia la cocina, temiendo que Leandra apareciera de repente.

—¿Aló, Dra. Camila? —contestó tapándose la boca, bajando la voz al máximo.

—Hola, Ivana, ¿cómo te has sentido últimamente? —La voz de la doctora era cálida y paciente—. ¿Te estás tomando los suplementos que te receté? ¿Qué tal van las náuseas matutinas?

Ella respondió:

—Más o menos. Me tomo todo a mis horas, pero las náuseas son terribles. Me la paso vomitando.

En eso, Ivana no mentía. Aparte de prepararse para la competencia, no se había saltado ni una sola dosis del tratamiento prenatal.

Los exámenes anteriores mostraron que el embrión estaba en una posición inusual. Si forzaban el aborto sin preparación, corría el riesgo de sufrir una hemorragia masiva.

Por eso, la obligaron a comer y dormir a sus horas, lo que explicaba por qué había subido un poco de peso últimamente.

Al otro lado de la línea, se escuchó el crujir de un expediente clínico.

—Me alegra escucharlo.

Tras una pausa, la doctora continuó:

—Revisé tus últimos análisis de sangre y tus valores ya están en rangos normales. Ya que tu cuerpo está fortalecido, podemos programar la interrupción del embarazo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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