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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 472

Joel se había atrevido a soltar todo ese chisme confiando en la habitual paciencia que Nelson le tenía, pero la respuesta tajante lo dejó pasmado.

Claro, la poliquistosis renal era una enfermedad hereditaria autosómica dominante.

Y el doctor Zavala se hacía chequeos médicos todos los años con sus colegas del hospital. ¡Nunca había mencionado antecedentes familiares de esa enfermedad!

A Nelson le palpitaban las sienes por el coraje; su voz aún denotaba la indignación de sentirse ofendido.

—Además, si voy a verlo seguido, ¡es porque soy médico! Y si le conseguí a los mejores especialistas, ¡es porque Yadira Dimas es mi amiga de toda la vida! ¡Una vieja compañera de clase! ¿Hay algo de malo en lo que he hecho?

El rostro de Joel se puso rojo como un tomate, y empezó a sudar frío, pero aun así intentó defenderse:

—Dicho así suena lógico, pero, al fin y al cabo, Yadira tiene mucha historia con usted. Dr. Zavala, debería mantener un poco su distancia. Si hasta nosotros lo malinterpretamos, imagínese lo mal que debe sentirse Ivana. Con razón ya no aguanta más y le pidió el divorcio.

Fue como si las palabras de Joel hubieran tocado un nervio muy sensible en Nelson.

—¿Crees que me pidió el divorcio por eso? ¡Se lo pidió porque ella cambió! ¡Ahora anda de fiesta con ese imbécil! ¡Pues ahora soy yo el que ya no quiere estar con ella! ¡Le voy a exigir que me pague por los años que me hizo perder!

Joel le sugirió tímidamente:

—Entonces, doctor... ¿por qué no se divorcia y ya?

—¡Porque no me da la gana! Si me divorcio, le dejaría el camino libre a ese par de descarados. ¡Me voy a aferrar a mi puesto como su esposo, y punto! ¿Algún problema?

Nelson casi se ahoga con su propia voz por gritar, y el esfuerzo le provocó un dolor punzante en el oído, así que rápidamente sacó dos pastillas y se las tragó.

—¡Lo siento, Dr. Zavala! ¡Fue mi error!

Viendo que la situación pintaba mal, Joel agachó la cabeza, se disculpó y salió huyendo de la oficina como alma que lleva el diablo.

Pero apenas cruzó la puerta, se topó con Yadira. Llevaba un termo de comida en la mano y, al parecer, llevaba un buen rato esperando, lista para tocar la puerta.

—Ay, Joel, ¿qué pasó? Tienes mala cara.

Como Nelson acababa de regañarlo, Joel la saludó con evidente frialdad.

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