Entrar Via

Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 536

Últimamente, su rutina consistía en ir a trabajar y, muy de vez en cuando, salir un rato con Gilda.

Después, como tenía que prepararse para la competencia, pidió permiso en la oficina y se quedó encerrada en casa.

Eso hizo que Nelson bajara la guardia y, por lo tanto, no le prestó demasiada atención a los lugares que frecuentaba.

¡Pero había alguien que sí conocía todos sus movimientos: su chófer!

Minutos después, Lionel llegó corriendo al hospital.

Desde el día en que Ivana lo durmió usando somníferos, el pobre chico vivía aterrorizado.

Y cuando se enteró de que ella había sufrido un accidente y estaba en el hospital, la culpa casi se lo come vivo. Sentía que todo era por su descuido.

¡Si tan solo hubiera sido más vigilante, la señora jamás habría sufrido ese percance!

—Sr. Zavala, ¿me mandó a llamar?

Lionel sudaba frío al ver el rostro ensombrecido de su jefe.

—Te lo preguntaré una sola vez. Últimamente, aparte de la empresa y la casa, ¿a dónde más ha ido Ivana?

La mandíbula de Nelson estaba tensa y su mirada era tan fría que parecía capaz de asesinar.

Lionel tartamudeó por el terror.

—La... la señora se ha pasado estos días en casa. A veces iba a la oficina a buscar equipos, pero regresaba muy rápido. Alguna que otra vez salió a dar una vuelta y... fue un par de veces a la farmacia...

Los ojos de Nelson se afilaron.

—¿A comprar qué? ¿A qué farmacia?

Lionel se esforzó en recordar.

—Por la zona de la Calle de las Boticas... Ya sabe, la calle llena de farmacias. Fue allá unas cuantas veces. Le pregunté qué iba a comprar, y me dijo que eran problemas de mujeres... que siempre le dolía mucho la cintura cuando estaba en sus días. Yo no sé mucho de esas cosas y me dio vergüenza preguntar más, ¡así que no entré con ella!

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Llegas tarde: el divorcio ya está firmado