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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 543

Draco temblaba de dolor, pero se estaba riendo. Una risa extraña, cargada de locura, como de alguien que ya no tiene nada que perder.

—Sabía que vendrías a buscarme... joven Zavala... Veo que sabes golpear... Cof, cof...

Escupió una mezcla de sangre y saliva, y con el único ojo que no tenía completamente hinchado, miró a Nelson.

—Golpearme no sirve de nada... Lo hecho, hecho está... Los analgésicos de su esposa ya se le deben haber terminado, ¿verdad? Debe estar sufriendo muchísimo en este momento. ¿No quieres aliviar su dolor?

—¡Te estás buscando la muerte! —rugió Nelson, agarrándolo por el cuello de la camisa y estampándole la cabeza contra el suelo de cemento—. ¡Dame la maldita fórmula del antídoto ahora mismo!

Draco comenzó a carcajearse. Su risa demencial resonaba en el edificio abandonado, helándole la sangre a cualquiera que lo escuchara.

—Nelson, ¿ahora sí estás desesperado? ¿Eh? Tienes razón, seguro no has olvidado por qué tu esposita terminó en ese estado, ¿verdad?

Draco hablaba con total descaro, y en su voz había un placer retorcido y venenoso.

—Si no hubiera sido por recibir esa puñalada por ti hace años, ¿se habría lastimado tan gravemente? ¿Habría quedado con esos problemas estomacales? ¿Habría necesitado medicación constante?

»¡A fin de cuentas, todo esto es por tu culpa! ¡Tú arruinaste a tu propia esposa!

Nelson apretó los labios hasta dejarlos pálidos, sintiendo una presión asfixiante en el pecho. No quería escuchar.

Pero las palabras de Draco eran como dagas, hurgando exactamente en el rincón donde guardaba la culpa que tanto se negaba a admitir.

—Yo solo le di lo que más necesitaba. La ayudé a liberarse del dolor. No la obligué a tomarlos. ¿Qué culpa tengo yo? —Draco jadeaba, esbozando una sonrisa espeluznante—. ¿No te duele ver a tu esposa así? ¿De verdad vas a quedarte de brazos cruzados viéndola sufrir? En realidad, tengo una solución...

Draco se relamió los labios agrietados, y un brillo de codicia pura iluminó su mirada.

—Solo tienes que firmar. Aprueba la entrada del medicamento de SaludLab al mercado nacional y te garantizo que tu esposa recibirá de inmediato el mejor tratamiento. Volverá a la normalidad al instante, sin ningún efecto secundario. Negocio redondo. ¿Qué te parece?

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