—Usted es un hombre generoso. Viendo que me arrepentí a tiempo, ¡le ruego que acepte mis disculpas! Tengo a mi anciana madre que mantener, ¡espero que puedan reducirme la condena!
Nelson no dijo nada. Se limitó a mirar desde arriba a aquel tipo de lengua suelta, evaluándolo en silencio.
Cuando el oficial encargado de tomar la declaración cerró su carpeta y salió, se dirigió a Nelson:
—Sr. Zavala, la situación básicamente ya fue verificada.
—Las cámaras de seguridad muestran claramente que la persona que bajó del vehículo implicado es él.
—Él mismo admitió haber conducido bajo los efectos del alcohol. Aunque se dio a la fuga por un tiempo, ahora se ha entregado por cuenta propia y su actitud es bastante cooperativa.
El tono de la policía era profesional y distante, dejando claro que lo consideraban un caso común de accidente de tránsito.
Sin embargo, Nelson frunció el ceño cada vez más.
Recordaba muy bien que, cuando Ivana despertó, había dicho que sintió que el auto la atropelló a propósito.
Además, la rapidez con la que Damián confesó era asombrosa, como si lo hubiera ensayado mil veces. ¡Todo sonaba demasiado mecánico!
En sus ojos no se veía el pánico de alguien que acaba de atropellar a una persona; al contrario, ¡estaba ansioso, como si tuviera prisa por declararse culpable!
Nelson volvió a entrar en la sala de interrogatorios. Miró a aquel hombre con unos ojos que helaban la sangre.
—Aquel mediodía, ¿de verdad eras tú el que iba manejando?
El cuerpo de Damián se tensó bruscamente. Bajó la mirada por inercia y tartamudeó, repitiendo sus palabras anteriores:
—Fui yo, Sr. Zavala, fui yo quien manejaba. ¡Solo había bebido de más, de verdad que no fue a propósito! ¡Le pido disculpas nuevamente, con toda sinceridad!
Nelson lo observó actuar con esa mezcla de miedo y respeto, pero las dudas en su interior crecían como una bola de nieve.
Al salir de la estación de policía, no fue directo a casa, sino que se dirigió con su abogado a la sala privada de un club exclusivo.
Como Federico Ochoa había viajado al extranjero hace poco, hoy lo acompañaba otro colega del bufete.

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