Bianca tampoco esperaba que ella llamara a la policía. Furiosa, la agarró del brazo y le reclamó:
—Fiona, ¿en qué te trató mal Esteban para que te vengues de esta manera?
Odiaba ver al hombre que le gustaba siendo amable con otra, pero eso no significaba que quisiera verlo arrestado.
—Me secuestró —dijo Fiona sin rodeos—. Solo por eso ya le pueden caer de tres a cinco años.
—Bianca, después de todo lo que ha hecho, ¿sigues obsesionada con él?
Desde que entró en la habitación, pensó que Bianca al menos se pondría en su contra al ver la realidad. Pero parecía que estaban cortados con la misma tijera.
Bianca no soportaba ver que se lo llevaran:
—Haría lo que fuera por estar con Esteban.
«Qué mujer tan estúpida», pensó Fiona con desdén.
—¡Fiona, Esteban fue bueno contigo! ¡Esto se te va a regresar, vas a ver! —dijo Bianca apretando los dientes, con una mezcla de odio y resentimiento.
Para cuando terminó de hablar, la policía ya había sacado a Esteban de la habitación.
Samuel rodeó la cintura de Fiona con su brazo:
—Solo le dimos una cucharada de su propia medicina. Vámonos, Fiona, no pierdas el tiempo con ella.
—Sí. —Fiona bajó la mirada y salió con él.
Ya en el coche, Fiona preguntó:
—Hablé mucho tiempo con él y no vi al niño. ¿Crees que lo tenga escondido?
Esteban había dicho que estaba en casa de Bianca, pero considerando cómo Bianca había manipulado a Pedro en el pasado, dudaba que el niño estuviera bien allí.


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