Entrar Via

Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 228

Aunque ya se había preparado mentalmente, en ese momento su rostro no delató ninguna emoción.

—¿Y sobre quién quiere preguntarme, señor Flores? —Fiona esbozó una sonrisa amable.

El hombre sostenía la taza de café, jugando con ella entre sus manos sin beberla. Tras una breve pausa, preguntó con tono de sondeo:

—Disculpe, señorita Santana, ¿conoce a una persona llamada "Fina"?

El corazón de Fiona pareció detenerse por un instante antes de reanudar su latido con una fuerza desbocada.

—No diría que la conozco, pero he oído hablar de ella —respondió Fiona con calma—. Abraham me la mencionó una vez. Al parecer, es una maestra artesana del jade, bastante reconocida en su campo...

—Ah, así que no la conoce. —El hombre asintió pensativamente, sin apartar la mirada de su rostro, como si buscara alguna pista en su expresión. Pero, para su pesar, no encontró nada.

—Recuerdo que usted, señorita Santana, mencionó una vez que tenía otros negocios. ¿Acaso están relacionados también con el jade? —continuó Samuel, manteniendo su tono inquisitivo.

La mano de Fiona, que sostenía su taza, se apretó con más fuerza. Este sutil gesto no pasó desapercibido para el hombre que tenía enfrente.

Fiona dejó la taza y preguntó con curiosidad:

—¿Por qué pregunta tanto, señor Flores? Cuando sea el momento adecuado, lo sabrá.

Samuel se levantó de un salto y se acercó a ella. La miró fijamente y dijo con una voz extremadamente distante:

—¿Y cuándo será el momento adecuado?

Conteniendo sus emociones, esbozó una leve sonrisa.

—Señor Flores, ¿qué relación tenemos nosotros?

La mano del hombre que le sujetaba la barbilla se apretó un poco más. Acarició un mechón de cabello de su sien y susurró:

—Hemos hecho todo lo que se debe y lo que no se debe hacer, ¿y ahora me dices que no tenemos ninguna relación? Eres muy buena para deslindarte de las cosas...

Cuando Fiona levantó la vista, se encontró con los profundos ojos del hombre. La frialdad en su mirada la golpeó de lleno. Su corazón se hundió. Se mordió el labio inferior, sin decir una palabra.

De repente, Samuel la levantó del sofá. Fue entonces cuando Fiona recordó que llevaba la horquilla de jade en el bolsillo. Si la abrazaba en ese momento, sin duda la descubriría...

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera