Entrar Via

Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 238

Samuel giró y la aprisionó contra el costado del carro. El movimiento brusco la sobresaltó, haciéndola temblar ligeramente.

—Señor Flores, ¿qué está haciendo? —preguntó, mirándolo con ojos desorbitados.

—Tienes dos opciones —dijo él, apoyando las manos a ambos lados de sus hombros y mirándola fijamente—. O te vienes conmigo esta noche, o me llevas a tu casa.

El asombro en los ojos de Fiona se intensificó.

—¿Está loco? ¿Cómo podría llevarlo a la casa?

—¿Por qué? ¿Temes que tu amante nos descubra? —Una sonrisa fría se dibujó en los labios de Samuel, su voz profunda y ronca—. No te preocupes, no dejaré que se dé cuenta.

—¡No! —Fiona extendió su mano, blanca como el jade, intentando alejarlo—. No elegiré ninguna de las dos. ¡Váyase de una vez!

Samuel la sujetó de la muñeca, apretando con fuerza.

—Fiona, ¿quieres que te obligue a elegir?

Sus palabras hicieron que el corazón de Fiona latiera con más fuerza. Entendía perfectamente a qué se refería. Si no elegía, él sería capaz de hacer algo aún más humillante frente a su colega.

—No puedo irme con usted, y mucho menos llevarlo a la casa. Por favor, no me ponga en esta situación, ¿sí? —Su voz se quebró, y al oírla, el hombre pareció ablandarse.

Las pupilas de Fiona se dilataron, sus ojos reflejaban una incredulidad total. El beso de Samuel fue urgente y apasionado, casi abrumador. Ella llevaba un suéter de punto fino sobre un vestido largo de tirantes negro. Con un simple tirón, el hombre dejó su hombro al descubierto.

Cuando sus besos descendieron por su cuello níveo, su mente era un caos. En ese momento se dio cuenta de que haberse involucrado con ese hombre era algo extremadamente peligroso.

El tirante negro de su vestido se deslizó, revelando la piel blanca de su pecho. Cuando el hombre se inclinó sobre ella, Fiona reaccionó y apoyó las manos en su torso.

—Señor Flores, estoy en mis días...

Al oírlo, el hombre se detuvo en seco. La miró por un instante, luego le subió el tirante y le arregló la ropa. En la penumbra, sus miradas se encontraron, y Fiona pudo ver la contención y el autocontrol en sus ojos. No era la primera vez que veía esa expresión en él, y cada vez, la conmovía de una manera extraña.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera