En ese momento, en la oficina del presidente del Grupo Vizcaya Continental.
—Señor Flores, esta es la información que me pidió investigar. El sujeto es hijo de la familia Menchaca, no heredó el negocio familiar y actualmente tiene una empresa de inversiones que abarca diversos sectores.
—Es bastante conocido en el mundo de las inversiones. Se dice que todos los proyectos en los que invierte son un éxito rotundo. Es un hombre muy capaz…
Justo en ese momento, el celular de Abraham, que estaba en su bolsillo, comenzó a sonar.
Al ver el nombre en la pantalla, levantó la vista hacia Samuel.
—Señor Flores, es una llamada del doctor Guzmán, de El Bodegón de Primavera…
Samuel frunció el ceño por un instante y luego hizo un gesto con la mano que sostenía los documentos.
—Contesta.
Abraham se dio la vuelta rápidamente, se acercó al ventanal y contestó la llamada.
Mientras tanto, Samuel bajó la vista para leer el informe.
Aunque no era muy extenso, los breves datos dejaban claro que se trataba de un joven muy competente.
Al recordar la imagen de ellos dos cenando juntos, la mano de Samuel que sostenía el informe se apretó con más fuerza.
Abraham colgó el teléfono y regresó a toda prisa.
—Señor Flores, la señorita Santana no durmió en toda la noche y se desmayó esta mañana. Esteban y Raimundo la llevaron al hospital. El doctor Guzmán llamó porque no confía en ninguno de los dos y sugiere que vaya usted…
No había terminado de hablar cuando el hombre se levantó de la silla, dejando caer los documentos sin dudarlo.
Samuel tomó las llaves del carro de la mesa y se dirigió directamente a la puerta.
—Envíame la dirección exacta de inmediato.
—Sí, señor Flores.

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