Al escuchar eso, tanto Bianca como el director mostraron una expresión de sorpresa.
¡Le atinó de lleno!
—Ya revisamos el video, pueden venir a ver la verdad con sus propios ojos…
Fiona caminó rápidamente, agarró a Bianca de la muñeca y la arrastró sin dudarlo frente a los monitores.
Bianca se soltó de un tirón, furiosa:
—¡No me toques!
—¿Crees que quiero tocarte? —Los ojos de Fiona destilaban frialdad—. Me das asco…
—Tú…
Bianca estaba a punto de explotar, pero el director intervino para calmar las aguas:
—¡Ya, por favor! Vamos a ver el video todos juntos.
La mirada de Bianca era evasiva; ni siquiera se atrevía a levantar la vista hacia la pantalla.
Pero su conversación con Pedro había quedado grabada con lujo de detalle, y la verdad salió a la luz por sí sola.
Pedro y Silvia estaban parados a un lado, sin atreverse a decir nada.
Fiona jaló a Silvia hacia ella y le dijo al director con seriedad:
—Director, ahora que la verdad ha salido a la luz, espero que haga justicia por la niña y les exija que le pidan una disculpa frente a toda la escuela.
Su voz era firme, no aceptaba un no por respuesta.
Bianca estalló en cólera al instante:
—Soy una figura pública. ¿Quieres que me disculpe con una niña frente a todos los maestros y alumnos? ¿Estás loca?
—¿Qué pasa? ¿Te atreves a hacerlo pero no a admitirlo? Con esa actitud, ¿qué clase de figura pública eres? ¡No eches a perder la imagen del medio artístico!

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