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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 742

—Es cierto, yo lo dejé entrar.

En ese momento, una voz familiar llegó desde las escaleras.

Ofelia se giró rápidamente hacia el origen de la voz.

Era Fiona, que acababa de bajar.

Cuando Fiona llegó a la sala, en los ojos de Ofelia todavía se leía la incredulidad.

Se acercó rápidamente a ella, la jaló de la ropa y le preguntó en un susurro:

—Fiona, ¿cómo se te ocurre dejarlo quedarse a dormir aquí?

—Ve a preparar el desayuno, ahorita te explico.

—Está bien.

Antes de irse a la cocina, Ofelia le lanzó una mirada fulminante a Esteban, cargada de desagrado.

Esteban le devolvió la mirada con la misma molestia, creando un ambiente increíblemente tenso.

Cuando Ofelia estuvo lo suficientemente lejos, Fiona se volvió hacia Esteban:

—Ya es hora de que te vayas, ¿no? Si Silvia despierta y te ve aquí, no será adecuado.

—¿Por qué no sería adecuado? —Esteban se levantó del sofá—. Al menos invítame a desayunar, ¿no?

—Entonces tendrás que preguntarle a Ofelia si quiere cocinar para ti, ella es la encargada del desayuno.

Fiona señaló hacia la cocina.

Esteban tragó saliva instintivamente.

Había aparecido ahí de la nada; bastante hacía esa mujer con no matarlo, como para encima prepararle el desayuno.

—Gracias por dejarme quedar anoche. Me voy entonces.

Una leve sonrisa apareció en el rostro de Esteban.

Cuando estaba a punto de irse, Fiona lo detuvo:

—Espera.

El hombre se detuvo en seco y volteó a mirarla.

Había un brillo de esperanza en sus ojos:

Samuel acababa de bajar de su habitación y vio a Lucas parado en la sala.

—Señor Flores, necesito reportarle algo.

Samuel caminó hacia el comedor sin voltear y preguntó:

—¿Qué sucede?

Lucas dudó un instante, pero finalmente habló:

—Anoche, Esteban pasó la noche en Residencial San Jerónimo.

Al escuchar esto, el hombre se detuvo en seco.

Se giró con incredulidad y miró a Lucas con asombro:

—¿Qué dijiste?

Lucas levantó la vista y, al notar la conmoción en sus ojos, repitió:

—Anoche no podía dormir, así que me quedé más tiempo vigilando Residencial San Jerónimo. A la medianoche, Esteban apareció ahí. Fue la señorita Santana quien le abrió la puerta personalmente. Él se fue apenas esta mañana.

La aparición de Esteban a esa hora hizo que Lucas se pusiera alerta, por lo que decidió no irse, pero para su sorpresa, nadie salió en toda la noche.

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