Entrar Via

Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 753

Escucharlo de alguien más sonaba como una burla. Una burla a su incompetencia, a su incapacidad para recuperar a la mujer que amaba.

Esteban apretó la copa que sostenía con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos.

—Acéptalo. Yo te perdí a ti, tú la perdiste a ella. Quizá este es el castigo del cielo por nuestro pasado...

El hombre estrelló la copa contra el suelo sin dudarlo. El estruendo del cristal rompiéndose resonó con fuerza en cada rincón del privado.

Bianca, asustada por el ruido repentino, tragó saliva con nerviosismo. Instintivamente levantó la vista y se encontró con los ojos enrojecidos de él.

Sin pensarlo, extendió la mano para tocarle el brazo, con voz suplicante:

—Esteban...

—¡Lárgate!

Esteban le gritó con todas sus fuerzas, y el rojo en sus ojos se oscureció, dándole un aspecto aterrador.

Bianca tembló de pies a cabeza y terminó soltándole la mano.

Justo cuando intentaba levantarse, la voz del hombre volvió a resonar junto a su oído:

—Te lo digo claramente: si te atreves a volver a meterte con ella y me entero, te juro que te vas a arrepentir el resto de tu vida.

La espalda de Bianca se tensó de golpe.

Jamás imaginó que, incluso habiendo perdido a Fiona, él seguiría protegiéndola desde las sombras. ¡Ese amor tan profundo la carcomía de celos!

Bianca apretó los puños a los costados, con las manos temblando ligeramente.

—Agarra tus cosas y lárgate.

Esteban arrojó los lentes de sol y el cubrebocas al suelo; cayeron justo a los pies de ella.

Bianca bajó la mirada hacia los objetos y sintió que el alma se le caía a los pies.

Se acercó y vio que era Valentino.

Tras dudar un momento, contestó:

—Valentino, ¿pasa algo?

—Señorita Santana —dijo él sin rodeos—, el señor Flores no deja de beber y no hay quien lo pare. Me preocupa que le dé una congestión alcohólica o algo peor. ¿Podría llamarlo para intentar calmarlo?

La mirada de Fiona se dirigió instintivamente hacia el balcón.

Samuel Flores estaba ahí hablando por teléfono, con una expresión muy seria.

Desde que llegó hoy, parecía estar de mal humor. No era un buen momento para provocarlo.

—Intenta hablar con él tú otra vez.

—Si me hiciera caso, no la estaría molestando a usted.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera