Ella curvó los labios en una sonrisa sarcástica.
—Sé honesto contigo mismo. ¿De verdad solo quieres saber la verdad? ¿Me puedes jurar que no tienes ninguna segunda intención?
Al verse descubierto, Esteban parpadeó nervioso, pero finalmente lo admitió:
—Es cierto, tengo mis motivos. Espero que mi tío te olvide por completo, así podrás considerar volver conmigo...
—¡Ni lo sueñes! —lo interrumpió Fiona con voz firme—. Tenga amnesia o no, me recuerde o no, ¡nunca voy a volver contigo!
—Al paso que va, tarde o temprano te olvidará. Olvidará su pasado, olvidará todo. ¿Vas a quedarte cuidando a un desconocido por el resto de tu vida?
Esteban se levantó y se acercó a ella. Se inclinó, poniendo una mano sobre su hombro, y habló con seriedad:
—Fiona, antes de que esto se ponga peor, deberías dejarlo. Vuelve a mi lado. Al fin y al cabo, él no recordará nada de esto después, así que no tienes que preocuparte de que sufra o se ponga triste.
—¡Él no, pero yo sí!
Fiona lo miró desafiante, alzando la voz. Estaba tan furiosa que le temblaban los hombros. Esteban pareció sorprenderse por su reacción tan intensa.
Fiona se puso de pie de un salto.
—¡Ya te lo dije! Jamás volveré contigo, así que mejor ve matando esa esperanza.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera