—¡Pum!
El estruendo del impacto retumbó en cada rincón.
Fiona sintió que el mundo giraba violentamente; no supo cuántas vueltas dio el coche.
Su cuerpo estaba fuera de control, pero un par de brazos la sostenían con firmeza, sin soltarla ni un instante.
Con el último golpe, escuchó un grito de dolor agudo del hombre junto a su oído.
El coche finalmente se detuvo...
Gracias a que Samuel la había protegido con su cuerpo, ella no sufrió heridas graves.
Cuando todo se estabilizó, Fiona abrió los ojos lentamente.
Pero el hombre frente a ella tenía una herida en la frente de la que brotaba sangre sin parar, escurriendo por sus sienes.
Samuel había perdido el conocimiento.
No solo tenía heridas en la cabeza, también en los brazos y las piernas.
—Samu, Samu...
—¡Samuel!
Fiona gritó su nombre con desesperación, pero por más que le llamaba, el hombre frente a ella no reaccionaba.
En el asiento del conductor, Abraham también estaba herido del brazo, pero no era tan grave como lo de Samuel.
Ambos llevaban puesto el cinturón de seguridad, excepto Samuel, que se lo había quitado en el último segundo para proteger a Fiona.
Abraham sacó rápidamente su celular y llamó a emergencias.
Luego abrió la puerta y le dijo a Fiona:
—Señorita Santana, el tanque de gasolina tiene una fuga, hay riesgo de explosión. Tenemos que sacar al señor Flores de aquí ahora mismo.
Fiona temblaba sin control, pero hizo un esfuerzo sobrehumano para mantener la calma.
Llorando, ayudó a Abraham a sacar del coche a Samuel, que estaba cubierto de sangre.

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