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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 864

A Esteban se le marcaban las venas de la frente del coraje.

No dijo ni una palabra más; se levantó molesto de la silla y caminó a zancadas hacia la salida.

Al ver que se iba, Gisela preguntó con curiosidad:

—Ya casi vamos a comer, ¿a dónde vas?

—Tengo cosas que hacer, no voy a cenar.

La voz de Esteban sonó gélida desde la puerta, llegando a los oídos de todos.

Fiona giró la cabeza para ver cómo se alejaba, y su expresión se fue oscureciendo poco a poco.

En ese momento, sintió unas manos en su cintura.

Alguien la pellizcó con fuerza, haciéndola fruncir el ceño por el dolor.

Fiona reaccionó rápido y se encontró con la mirada llena de disgusto del hombre a su lado.

El que la había pellizcado era Samuel.

Ya era la segunda vez que la cachaba mirando a Esteban a escondidas…

Fiona esbozó una leve sonrisa y no dijo nada.

Samuel se levantó de la silla:

—Papá, si él no va a comer, entonces que sirvan la cena.

—Está bien.

Gisela, al verlos caminar juntos hacia el comedor, sentía que el pecho le iba a estallar de la rabia.

Nunca se había dado cuenta de que Fiona tuviera tantas mañas.

Samuel era un hombre extremadamente exigente; en todos estos años, ninguna mujer había logrado llamar su atención.

Y ahora resulta que había caído rendido a los pies de Fiona…

Al levantarse, Gisela miró hacia el comedor.

Fiona estaba sentada junto a Samuel; ambos platicaban y se reían, viéndose muy felices.

Las manos de Gisela, a sus costados, se cerraron en puños de golpe.

Simplemente no podía tragarse el coraje por lo que les hacían a ella y a su hijo.

Capítulo 864 1

Capítulo 864 2

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