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Médico Supremo romance Capítulo 100

—¡Los hombres de verdad se mantienen firmes! —exclamó Nataniel, mostrando su dominio con un gesto de la mano.

En ese momento, Fernando sintió admiración por la dedicación de toda una vida de Nataniel a la nación, sin embargo, su propia creencia se mantuvo inamovible.

—Puede que no tenga esa clase de ambición.

La decepción de Nataniel brilló en sus ojos.

—Has heredado las enseñanzas del Doctor Arreola. ¿No se echarán a perder?

Fernando asintió y replicó:

—A lo largo de la historia surgieron innumerables grandes individuos, pero ¿cuántos lograron un éxito duradero? ¿Cómo pueden compararse mis míseras habilidades con eso? Todos esos individuos consumados del pasado encontraron su fin y se desvanecieron en el olvido. ¿De verdad debo esperar tener mejor suerte que ellos?

La decepción creció en el corazón de Nataniel al escuchar esas palabras.

—Sin ellos, ¿estaríamos donde estamos hoy?

La voz de Fernando se volvió más seria al responder.

—Sólo quiero estar con mi familia y hacer las cosas que me importan. ¿Por qué debería alardear de mis habilidades sólo para llamar la atención cuando ni siquiera son necesarias?

Al principio, Nataniel se sintió decepcionado por Fernando, pero su decepción se transformó poco a poco en admiración. A Fernando no le faltaba ambición, pero comprendía que presumir de sus habilidades podía atraer resentimientos innecesarios, poseer unas aptitudes excepcionales sin dejar de ser humilde y sereno era un tipo de carácter del que carecían muchos jóvenes hoy en día e incluso un pequeño logro les impulsaba a menudo a buscar la atención de todos los que les rodeaban.

—Supongo que he juzgado mal —admitió Nataniel, dándose cuenta de que había malinterpretado la falta de ambición de Fernando.

Fernando fingió no saber lo que Nataniel estaba pensando en ese momento.

—Don Aguilar, ¿por qué no pregunta por el estado de la Señorita Aguilar?

—¿Para qué molestarme si ya conozco el resultado?

Dada la identidad de Fernando como único discípulo del Eterno Dios de la Medicina, Santiago Arreola, Nataniel ya sabía cuál sería el resultado una vez que Fernando accediera a visitar la Residencia Aguilar, Así, no necesitó hacer demasiadas preguntas.

La admiración de Fernando por Nataniel creció un poco más.

«No es de extrañar que este anciano pudiera sentar las bases de la ascendente economía de Nutana en el país». Justo entonces, su teléfono zumbó en su bolsillo, lo sacó y vio un número desconocido que terminaba en seis ochos, era claro que no era una llamada fraudulenta, entonces respondió a la llamada y sonó la risita siniestra de Tristán.

—Fernando, ahora debes estar de mal humor, ¿eh?

«Vaya, vaya, ¿quién iba a pensar que Tristán llamaría?».

Fernando se mofó.

—Siento decepcionarte, pero ahora mismo estoy de bastante buen humor. A la Familia Cabrera sólo le queda un día. ¿Vas a ceder ahora?

—Tu tono me dice que tu hermana tuvo suerte y sobrevivió al accidente.

El cuerpo de Fernando tembló al escuchar aquello, su rostro palideció mientras preguntaba:

—¿Estás diciendo que tu orquestaste el accidente de Camino de Orquídeas de esta mañana? —pensó en Javier y su hermana, que habían tenido un accidente, conduciendo el auto de Rosario.

—No estoy confesando nada. No saques conclusiones precipitadas y me acuses sólo porque puedes. Acabo de ver las noticias sobre un accidente de auto y me he dado cuenta de que fue el auto de tu hermana el que quedó destrozado. Pensé en llamarte para preguntarte y darte otra oportunidad. Te daré una hora para atender a Matías en la Residencia Cabrera o hoy le pasará algo a alguien importante para ti. No creas que invento amenazas porque puedo predecir el futuro.

Con eso, Tristán colgó. Fernando apretó el teléfono después de colgar, con los ojos ardiendo de ira.

—¡Tristán Cabrera! —Cuando se enteró del accidente de Javier y su hermana por la mañana, lo había considerado un accidente y se había alegrado en secreto de que recibieran su merecido por llevarse el auto de Rosario, sin embargo, ahora sentía una mezcla de rabia y alivio, estaba furioso porque los planes de Tristán afectaran a gente inocente, sin embargo, estaba agradecido de que Javier y su hermana recibieran el golpe por Rosario.

Nataniel enarcó una ceja, descifrando la situación a partir de las palabras de Fernando.

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