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Médico Supremo romance Capítulo 117

Fernando pasó toda la tarde con Carel. Por la noche, Fernando llamó a Alisa y le pidió que le llevara a casa.

En cuanto Fernando subió al auto, notó la expresión preocupada en el rostro de Alisa.

Al ver que no se parecía en nada a sí misma, Fernando se abrochó el cinturón y preguntó:

—¿Te preocupa algo?

Alisa pisó el acelerador y asintió.

—Tengo dos asuntos en mente. Uno está relacionado contigo, y el otro con la Familia Mendoza.

—Háblame del que me concierne.

Alisa puso los ojos en blanco y preguntó:

—¿No te importa el asunto de la Familia Mendoza?

Sin inmutarse, Fernando contestó:

—Bueno, me preocupa más el asunto que me concierne a mí.

«¡B*stardo!». Alisa maldijo a Fernando para sus adentros y dijo:

—El abuelo me llamó momentos antes, diciéndome que uno de los Diez Ilustres, Hades Dorado, parece estar regresando al país. Me dijo que te recordara que tuvieras cuidado.

Como uno de los Cinco Inigualables y de los Diez Ilustres, Hades Dorado era un hombre despiadado.

Años antes, huyó al extranjero para escapar de las autoridades de Lindavista.

Sin embargo, se rumoreaba que regresaba al país en busca de Fernando para vengar a los Cinco Granados.

Al escuchar eso, Fernando bostezó y dijo:

—Bueno, ya era hora. Debería pagar por sus pecados.

—¿No le tienes miedo? —Alisa estaba conmocionada. «¡Hades Dorado es uno de los Diez Ilustres y de los Cinco Inigualables! Incluso he escuchado que es un Gran Maestro del Reino Terra de Rango Absoluto. Eso significa que sólo está a un paso de ser un Gran Maestro del Reino Etéreo».

—¿Sería capaz mi miedo de impedir que viniera? —Fernando respondió con otra pregunta.

Alisa se quedó muda y sus labios se crisparon un poco.

«Bueno, tiene sentido».

—Si es así, deberías tener cuidado y vigilar a tus allegados. Hades Dorado es un hombre cruel e inmoral que no conoce límites. Por aquel entonces, quería vengarse de un tipo y mató a toda su familia y parientes. Por eso huyó del país —advirtió Alisa.

Al escuchar eso, Fernando entrecerró los ojos y se dio cuenta de que era algo a lo que tenía que prestar atención.

—¡Ese viejo tenía razón!

Anteriormente, antes de que Fernando abandonara las montañas, Santiago le había aconsejado que mantuviera un perfil bajo para que éste evitara crearse problemas a sí mismo y a las personas cercanas.

El secuestro de Berenice le había dado la razón a Santiago.

Tras reflexionar un momento, Fernando sacó su teléfono para llamar a Reynaldo.

En cuanto se conectó la llamada, sonó la voz exasperada de Reynaldo.

—¿Por qué me llamas otra vez?

A esas alturas, Reynaldo temía recibir las llamadas de Fernando porque eso sólo podía significar que éste tenía instrucciones de volver a cumplirlas.

—¡Ya para! —Fernando frunció los labios—. Creo que Hades Dorado vuelve al país para vengarse después de que yo matara a sus discípulos. Haz que tus hombres lo vigilen. A ver si podemos localizarlo antes de que haga su movimiento.

Considerando la capacidad de Hades Dorado, ni siquiera tener mil guardaespaldas alrededor ayudaría.

En cambio, habría que ir un paso por delante de él y dar el primer paso.

Reynaldo sonaba un poco dubitativo cuando dijo:

—Hades Dorado es un luchador del Reino Terra en Rango Absoluto. Es demasiado difícil localizarlo. De lo contrario, no se nos habría escapado de las manos y habría huido del país hace unos años. Dicho esto, si quiere volver al país, haré que el Equipo Fénix se mantenga alerta e intente encontrarlo.

—¡Gracias!

Después de colgar el teléfono, Fernando seguía preocupado. De ahí que le dijera a Alisa:

—Envía a alguien a vigilar discretamente a Berenice.

Si Tristán y Roco fueron lo bastantes listos como para utilizar a Berenice contra Fernando, era de suponer que Hades Dorado haría lo mismo.

Alisa asintió.

—De acuerdo…

Después de eso, el auto se quedó en silencio.

Justo cuando estaban a punto de llegar a Bahía Dragón, Alisa no pudo evitar refunfuñar:

—¿De verdad no vas a preguntar por el asunto de la Familia Mendoza?

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