Entrar Via

Médico Supremo romance Capítulo 157

Vico y Mateo recibieron disparos mortales.

A pesar de lo avanzado de la hora, la noticia se difundió rápidamente entre todas las partes implicadas.

Alisa, que acababa de instalarse para dormir, recibió una escalofriante llamada telefónica.

—¿Qué hizo Fernando?

Al principio, Fernando afirmó que no guardaría rencor a un moribundo.

Sin embargo, más tarde pidió a Alisa que vigilara a Vico y a su grupo e informara de los resultados por la mañana.

Por lo tanto, Alisa nunca podría creer que este asunto no tuviera nada que ver con Fernando, aunque significara su muerte.

«¿Qué demonios has hecho?».

Ya sin sueño, hizo de inmediato una llamada.

—¡Mantengan una estrecha vigilancia sobre el asunto y lleven a cabo una investigación exhaustiva!

En Baledona, las familias Real, Boa y Gladiola también recibieron una llamada del Departamento de Policía de Ciudad Jade y acudieron rápidamente durante la noche.

Al mismo tiempo, utilizaron sus contactos para presionar al Departamento de Policía de Ciudad Jade para que realizara una investigación exhaustiva del incidente.

Tiberio, que siempre prestaba mucha atención a todo lo relacionado con Fernando, fue despertado por Leonardo, que le informó de lo ocurrido.

Al escuchar esto, Tiberio frunció el ceño.

—Entonces, ¿Vico y Mateo forzaron a Ariela e incluso atacaron a los policías presentes, sólo para encontrar su muerte?

Leonardo asintió.

—Docenas de personas lo presenciaron en la escena. Pero tengo la sensación de que esto está relacionado con Fernando. Parece poseer tales capacidades.

Cualquiera que se atreviera a oponerse a Fernando, como Pelayo y Matías, experimentaba sucesos extraños e inexplicables.

Tiberio entrecerró los ojos y dijo:

—No cabe duda de que el asunto está relacionado con Fernando, pero cómo lo haya conseguido no es importante. Lo que importa es… que debo empezar a tomarle más en serio.

—¿Necesitas tomártelo más en serio? ¿Por qué?

Un destello de crueldad brilló en los ojos de Tiberio mientras se acercaba a la ventana.

Contemplando el estanque artificial a lo lejos, dijo:

—Posee tales habilidades y tiene una buena relación con la Familia Mendoza. ¿Cómo no tomarlo en serio?

Leonardo preguntó:

—¿Cuáles son sus instrucciones, Señor Calandrino?

Tiberio se dio la vuelta y dijo:

—En primer lugar, determinemos si la implicación de la Familia Aguilar esta noche ha sido una coincidencia o se debe a Fernando. Indique a la familia Matamoros que deje de lado por un tiempo su resentimiento por la mano amputada de Tadeo y se abstenga de tomar represalias contra Fernando. En cuanto al resto, observemos cómo se desarrollan los acontecimientos. Esperaremos hasta que surja un vencedor en la batalla entre la Familia Mendoza y la Familia Solís.

Leonardo respondió:

—¡Entendido!

Tiberio volvió a mirar por la ventana.

—Llevo muchos años planeándolo; no puedo permitir que Fernando se convierta en un factor imprevisible.

El cielo empezaba a clarear.

Tras una noche ajetreada, Ramona, vestida de manera informal, llegó a la residencia Aguilar. Siguió a Esteban hasta el patio de Nataniel.

Nataniel, que acababa de despertarse, estaba desayunando.

Al verlos, los saludó con una cálida sonrisa.

—¡Qué oportuno! Vengan, siéntense y desayunen conmigo.

—¿Parece que estoy de humor?

Con un puchero, Ramona se sentó, bastante molesta.

Sonriendo, Nataniel le entregó un croissant.

—¿Quién ha disgustado así a nuestra Señorita Manzano?

—¡Todo es por tu culpa! —Ramona resopló—. Estoy segura de que Fernando está detrás de lo que pasó anoche, pero me dijiste que no me centrara en él. Además, no me dices qué es Fernando en realidad. ¿Cómo no voy a enfadarme?

Nataniel se rio entre dientes y preguntó:

—¿Cómo se ha convertido Fernando en alguien a quien describes con «qué»? Además, Fernando ni siquiera fue al hospital anoche; ¿cómo es posible que esté involucrado?

Ramona volvió a resoplar.

—Aun así, creo que tiene algo que ver con Fernando.

—¡Oh, tú!

Con una sensación de impotencia, Nataniel esbozó una sonrisa irónica.

Esteban preguntó:

—¿Cuál es el resultado final de su investigación?

Mencionar eso hizo que el disgusto en el rostro de Ramona desapareciera.

«¿Eh?».

—¿Cómo murieron Vico y Mateo?

—¿Están muertos? —Fernando parecía sorprendido—. ¿Qué diablos, qué está pasando?

Los labios rojos de Alisa se movieron en silencio.

En ese momento, la expresión inocente y desconcertada de Fernando la dejó un tanto estupefacta.

«¿Podría haberme equivocado?».

Pero antes de que tal pensamiento pudiera formarse por completo en la mente de Alisa, lo descartó.

—Deja de fingir. Sé que esto definitivamente tiene algo que ver contigo. ¿Cómo lo hiciste?

—¿Qué tiene que ver conmigo? No te atrevas a acusar falsamente a un inocente —protestó Fernando en voz alta.

Alisa estaba exasperada.

—Tú…

Contuvo las palabras que tenía en la punta de la lengua, consciente de que, si Fernando decidía no hablar, ninguna pregunta serviría de nada.

—¿Qué te gustaría desayunar?

Fernando se estiró con pereza y dijo:

—Olvídate del desayuno. Comeré algo de camino a casa. Cuéntame qué pasó anoche y las actitudes de todos.

Murmurando en voz baja, Alisa se lo contó todo a Fernando.

Fernando se frotó la nariz y dijo:

—¿Ariela sigue viva? Creía que la habrían matado si no cooperaba.

Alisa resopló.

—Sólo puedo decir que tu plan aún tiene algunos defectos, ya que una persona sobrevivió. Pero el estado actual de Ariela no es diferente al de estar muerta. He escuchado que se ha recluido y ya ni siquiera puede hablar.

Bostezando una vez más, Fernando parecía haberse perdido la primera mitad de lo que dijo Alisa.

—Mientras nadie me moleste, puede hacer lo que quiera.

Dándose la vuelta, se dirigió hacia la habitación de Estrella de Muerte, ignorando la mirada resentida de Alisa.

Justo cuando iba a llamar, Estrella de Muerte ya había abierto la puerta y había salido.

Fernando bajó la mano.

—¿Te vas?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Médico Supremo